Algo que es preocupante, teniendo en cuenta que tanto Figal como Ávila serán titulares en la fase de grupos de la Copa Libertadores, ante las sanciones de Carlos Izquierdoz y Marcos Rojo.
Pero al segundo tiempo, Boca Juniors salió con otra impronta y ante la mirada de Juan Román Riquelme en las tribunas del Mario Alberto Kempes. Battaglia ajustó -bien- las salidas de Esteban Rolón y Eros Mancuso por los ingresos de Pedro Velurtas y Cristian Medina. El Xeneize comenzó presionando bien arriba y logró borrar a Central Córdoba de la cancha. Tuvo las mejores situaciones y se pudo poner en ventaja otra vez a los 20 minutos del segundo tiempo, gracias a otro gol de Nicolás Orsini, cuya titularidad se vinculó más con una suplencia y castigo para Luis Vázquez que otra cosa. Según dicen, Vázquez habría tenido casos de indisciplina en el vestuario de Boca, similar a lo de Alan Varela, pero no a lo de Agustín Almendra.
Luego, el propio Luis Vázquez, fue quien le dio mayor tranquilidad a los boquenses con un gran gol tras asistencia de Óscar Romero, quien tuvo un muy auspicioso debut, y además, dos pases gol. Sobre el final, Exequiel Zeballos cayó ante la salida del arquero Matías Giroldi, y el propio juvenil se hizo cargo del penal, el cual convirtió para sellar la victoria por 4 a 1.
Aún con un equipo alternativo, Boca tenía la necesidad de ganar para seguir en la Copa Argentina y para dejar atrás los fantasmas y las internas.
¿Lo logró? Sí. ¿Le costó? También ¿Le alcanzará jugando así para ganar la Copa Libertadores? Solo el tiempo dirá.
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Boca sufrió de más y sudó para ganarle a Central Córdoba de Rosario.