El legado
Soy un hombre millonario. Mi madre me dejó, en esencia, 4 legados de valor intangible:
- Su inquietud espiritual y la Esperanza en la trascendencia: las personas no podemos ser rocas y lo efímero es aburrido;
- Su creencia en la movilidad sociocultural ascendente, porque ella y sus hermanos tenían un origen muy muy humilde pero habían derrotado a la estratificación que acechaba desde el entorno y la falta de medios; y por ese mismo motivo el Mercado de Abasto era una traición a su propia historia, aunque yo era demasiado superficial para entenderlo;
- Su confianza, mucho antes de que se pusiera de moda Viktor Frankl, en el poder de la suma de Propósito + Disciplina: el sacrificio ayuda a crear la oportunidad;
- Su testimonio de ayuda al prójimo; no basta con sentir misericordia sino que hay que practicarla; la pobreza no impide la generosidad; y la humanidad no se declama sino que se ejerce.
Tal como suele suceder en estas cuestiones, me equivoqué muchas veces en la implementación de los conceptos, descarrilé más de una vez y con certeza no soy el ejemplo del modelo. Pero puedo afirmar que algo de todo eso quedó en mi, y me ayudó a darle un poco de profundidad a mi existencia. La levedad es espantosa y vale la pena todo esfuerzo por intentar limitarla.
Final
El Alzheimer destruye todo. Provoca impotencia. Licúa la memoria. Le ocurrió a ella. Elijo quedarme con su idea materna de que el prójimo es parte de uno. Y si uno es autoexigente tiene derecho a serlo con el receptor de la asistencia porque el ejemplo es parte de la ayuda.
La cultura de moda acostumbra querer describir el problema invocando un relativismo extremo, que no precisa cuál será el aporte de quien es ayudado o asistido. En verdad, la vida debería ser una red, un permanente ida y vuelta. Por si faltara otro exceso, la cultura de moda omite que los valores son más importantes que las ideologías.
Algunos consideran reaccionaria la idea de que toda asistencia debe llevar un esfuerzo de contrapartida, camino a la recompensa. Sin embargo, ese capítulo de la cosmogonía de mi madre provocaba un enorme impacto en quienes la rodeaban. Y fue la demostración de justicia social más tangible e interesante que conocí hasta ahora. Lo menciono porque es un tema central en los tiempos que vienen, de intensas demandas, necesidades básicas insatisfechas y también mezquindad.
No olvidar lo que sucedió antes del Alzheimer, acota mi pérdida. A menudo, todo legado prorroga la vida y permite la bendita expectativa de que la vida propia no sea una casualidad. No somos hijos del azar, sólo se trata de encontrar un sentido que nos contenga.