El campeón mundial de 1986 se descompensó y sufrió un paro cardíaco, y no pudo ser reanimado por las nueve ambulancias que se acercaron hasta el lugar.
Maradona había sido operado el 03/11 último en la Clínica Olivos tras detectársele un hematoma subdural en la cabeza.
La lesión fue detectada por los estudios que le practicaron en el Sanatorio Ipensa de La Plata y luego lo trasladaron en ambulancia a la Clínica Olivos, donde Leopoldo Luque, su médico personal (y además neurocirujano) estuvo al frente de la intervención, que duró poco más de una hora
El hematoma surgió a raíz de un traumatismo leve, que pudo haber sufrido boxeando –actividad deportiva que practicaba–, un pelotazo o hasta cuando se cayó para atrás en el banco de Gimnasia -del que era el actual técnico- el torneo pasado. “A partir del traumatismo se generó un derramamiento de líquido que se acumuló”, le indicaron a este medio desde el círculo íntimo del astro.
En septiembre pasado le habían realizado los mismos estudios a Diego (tomografía y resonancia magnética), en Ipensa, pero allí no había sido detectado ningún edema.
Por otro lado, según el médico, Alfredo Cahe, quien atendió por muchos años a Maradona, el futbolista enfrentaba una seria adicción al alcohol, tras haber padecido durante su carrera a las drogas.
"Se tiene que alejar del alcohol. Es difícil porque cambió la droga por el alcohol, y se va deteriorando cada vez más. Hay que tomar el toro por las astas y ponernos firmes", dijo durante los días de la operación.
El especialista dijo que "Diego necesita asistencia permanente. Hay que convencer a Diego de seguir un tratamiento. Diego no es consciente de lo que le pasó y debe limpiar su organismo inmediatamente. El alcohol también es una droga muy fuerte".