2-Un prohombre capaz de crear la enseña patria y luego defender la Revolución de Mayo sacrificando su patrimonio personal y familiar.
3-Un economista consumado que creía que la riqueza llegaba desde la producción de bienes y no de las finanzas, un profundo conocedor de las ciencias sociales y políticas.
4-Un gobernante que fue verdadero referente de los valores de integridad y transparencia.
El líder nacido en la Buenos Aires colonial de 1870 (6 años antes de la creación del Virreinato del Río de la Plata) comprendía que el interés general debía prevalecer sobre cualquier beneficio individual.Prueba de ello fue su negativa a enriquecerse mediante cargos públicos, sumado a su estilo de vida austero. El líder nacido en la Buenos Aires colonial de 1870 (6 años antes de la creación del Virreinato del Río de la Plata) comprendía que el interés general debía prevalecer sobre cualquier beneficio individual.Prueba de ello fue su negativa a enriquecerse mediante cargos públicos, sumado a su estilo de vida austero.
Insólito suponer que el encuentro entre José de San Martín y Manuel Belgrano sería con las tropas presentes pero la intención vale.
Encuentro de Manuel Belgrano y José de San Martín
La corrupción, un grave problema de la naciente patria
Aunque era un gran defensor de la libertad de comercio y la propiedad, veía con disgusto que los comerciantes rechazaran toda idea que llevaba al desarrollo local:
“El comerciante no conoce más patria, ni más rey ni más religión que su interés propio”.
Más duro fue con la corrupción de la época, que nacía del contrabando, actividad que había desarrollado su padre:
“Veo empresarios empapados de codicia, que se vuelcan al contrabando acelerando la destrucción del Estado. Jamás han podido existir los Estados luego de que la corrupción ha llegado”.
En las diferentes funciones que le tocó cumplir, primero como Secretario del recientemente creado Consulado, y luego como miembro de la Primera Junta de Gobierno patrio, Belgrano se preocupó por hacer cumplir las normas legales vigentes. Intentó siempre desterrar la corrupción ligada al contrabando. En las diferentes funciones que le tocó cumplir, primero como Secretario del recientemente creado Consulado, y luego como miembro de la Primera Junta de Gobierno patrio, Belgrano se preocupó por hacer cumplir las normas legales vigentes. Intentó siempre desterrar la corrupción ligada al contrabando.
Su forma de conducir equipos, tanto civiles como militares, estuvo marcada por la disciplina y el mérito.
Belgrano estaba convencido que el desarrollo económico y social dependía de 2 elementos: el conocimiento y la moral de los ciudadanos.
Por ello, promovió activamente la educación como herramienta de transformación y donó el abultado premio que las autoridades de Buenos Aires le dieron por sus victorias militares: mandó a construir con esos dineros 4 escuelas en el Noroeste del país. Por ello, promovió activamente la educación como herramienta de transformación y donó el abultado premio que las autoridades de Buenos Aires le dieron por sus victorias militares: mandó a construir con esos dineros 4 escuelas en el Noroeste del país.
“Un pueblo culto nunca podrá ser esclavizado” repetía.
Manuel Belgrano en la campaña del Alto Perú.
Manuel Belgrano en el Alto Perú
Los Belgrano, una familia adinerada
Al morir, en 1795, Domingo, el padre del prócer, un comerciante llegado desde España, era el líder de la familia que contaba con la segunda fortuna más importante de la ciudad de Buenos Aires, detrás de los Segurola.
Manuel fue hijo privilegiado de una actividad comercial monopólica con España que él luego fustigaría con pasión.
Don Domingo hacía negocios con Europa, con Brasil y con el interior del Virreinato. Se dedicaba al comercio de aquello que se demandaba en la época: plata, cueros de vaca, lana de vicuña, azúcar, yerba mate, ponchos, tabaco, vinos y esclavos. Con sus ganancias, invirtió en inmuebles, chacras y estancias. Don Domingo hacía negocios con Europa, con Brasil y con el interior del Virreinato. Se dedicaba al comercio de aquello que se demandaba en la época: plata, cueros de vaca, lana de vicuña, azúcar, yerba mate, ponchos, tabaco, vinos y esclavos. Con sus ganancias, invirtió en inmuebles, chacras y estancias.
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Manuel Belgrano junto a su padre y su madre
En Buenos Aires poseían más de veinte casas y terrenos que alquilaban para sacar renta.
Adquirió dos chacras de cultivos y árboles en las cercanías de Buenos Aires, tenía campos en Arrecifes y en la Banda Oriental para cría de ganado, fue dueño de hornos de ladrillos y prestamista.
El prócer fue duro con las actividades mercantiles de su propio padre.
Todos eran comerciantes españoles que nada sabían más que de su comercio monopolista, comprar por cuatro para vender por ocho (…) Eran individuos para quienes no había más razón ni más justicia, ni más utilidad, ni más necesidad que su interés mercantil. Todos eran comerciantes españoles que nada sabían más que de su comercio monopolista, comprar por cuatro para vender por ocho (…) Eran individuos para quienes no había más razón ni más justicia, ni más utilidad, ni más necesidad que su interés mercantil.
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Belgrano murió muy pobre: le pagó a su médico con un reloj personal
En lugar de custodiar la fortuna heredada, Manuel Belgrano se dedicó a “invertir” esos bienes en la liberación de los criollos que padecían el yugo español.
Murió pobre al punto de pagarle a su médico con su reloj personal. La tapa de mármol de una mesita sirvió como lápida para su tumba. Murió pobre al punto de pagarle a su médico con su reloj personal. La tapa de mármol de una mesita sirvió como lápida para su tumba.