El último discurso de Juan Carlos Pagotto: el BCRA de Javier Milei, Narnia y Peter Pan

El último discurso del senador nacional Juan Carlos Pagotto (LLA / La Rioja) fue en defensa de la Carta Orgánica del BCRA, de Javier Milei.

Murió el senador nacional Juan Carlos Pagotto (La Libertad Avanza / La Rioja, presidente de la Comisión de Acuerdos), quien fue hallado sin vida en el interior de su domicilio ubicado en la capital provincial.

Los Pagotto integran una familia muy conocida en La Rioja. Su hermano Roberto fue juez del Tribunal Electoral provincial y su otro hermano, Mario Emilio, fue juez del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja. Su sobrino Emilio Pagotto, hijo de Mario Emilio, es -según Wikipedia- un abogado conocido por defender presuntos abusadores en casos de incesto paterno filial ('caso Arcoiris'), y su primo, el exfuncionario Alfredo Chade, desde 2019 esta imputado en un dilatado proceso de abuso sexual tras habérsele encontrado casi 1.000 archivos de material de explotación sexual infantil.

Pagotto era un ex peronista conocido como de la confianza de los Menem, en particular de Martín Menem (diputado nacional LLA / La Rioja).

Este vínculo lo encumbró a presidente de la Comisión de Acuerdos de la Cámara Alta, un grupo de trabajo decisivo en la estructura del poder federal.

Aquí su última participación en el debate en el Senado:

Juan Carlos Pagotto y Martín Menem.

El origen del dinero

Sr. Presidente (Abdala).- A continuación, tiene la palabra el senador por la provincia de La Rioja, Juan Carlos Pagotto.

Sr. Pagotto.- Gracias, señor presidente.

Estuve escuchando atentamente todas las alocuciones, la profusión de citas, números, cifras, estadísticas, y alguna que otra falacia política, que es propio de este devenir político que nos impone el Senado y que nos impone la vida política en democracia y en un sistema republicano. Pero hay que ser un poco más simple

Vamos a volver a describir lo que es el dinero. No lo digo yo, lo dicen todos los tratadistas: existen tres tipos de moneda. Una de ellas es la moneda de metal. La primera que emitió la Confederación Argentina fue en el año 1813, en Potosí. Y la segunda fue en La Rioja, en Chilecito, en 1820. Y todas las provincias emitieron sus monedas acuñadas. Se decía “se acuñan las monedas en la Casa de Moneda”.

Después tenemos el papel moneda. No sé si hay otro que tenga la edad mía, pero nos acordaremos del billete de un peso que decía que el Banco Central de la República Argentina pagará al portador de la presente el valor de 1 peso, que tenía respaldo en oro, plata, etcétera. Ese es el papel moneda, que se emite con respaldo.

Y después eso devino en lo que se llama moneda de papel, que se dejó de emitir con respaldo y que es simplemente lo que dijo el senador Monteverde: papel pintado, porque dejó de tener un respaldo para imprimirse sobre la confianza o la fiducia –así lo llamaban los romanos– que hay en un determinado Estado y en una determinada estructura económica del Estado.

Obviamente, esto devino después en el dinero bancario, en el dinero fiduciario, en el dinero de las plataformas de la web, etcétera, porque esto va evolucionando.

Pero lo importante es que debe tener respaldo. Cuando se emite sin respaldo se está falsificando.

El BCRA y el Rodrigazo

Les voy a recordar unas palabras de lo que muchos consideran el Himno Nacional Argentino: el tango Cambalache. En él se menciona a Stavisky y “La Mignon”. Stavisky falsificó una emisión completa de los bonos del Tesoro francés.

Emitir sin respaldo es directamente un delito; es un delito.

Ahora bien, yo recién escuchaba que todo es producto de este proyecto de ley, de esta política de hace dos años, y que acá se había recibido un país absolutamente desendeudado. Sin ánimo de polemizar mucho, quiero decir que nosotros le pagamos…

En realidad no nosotros, sino que se le pagó la deuda al Fondo Monetario al 4% o a una tasa natural con dinero obtenido de Venezuela al 16% anual; lo cual, a niveles internacionales, que alguien me explique si no es usura. Pero claro, el dinero venía de Hugo Chávez Frías, uno de los próceres del bolivarista latinoamericano. Pero bueno, como dicen los españoles, cada cual habla de la feria conforme le fue en ella.

Hugo Chávez y los Kirchner.

Yo los escuchaba recién hablar de lo tanto que hemos crecido. ¿Dónde están los resultados? ¿Por qué hemos llegado a esto?

El Banco Central no puede emitir sin respaldo, porque al emitir sin respaldo está metiéndose en el bolsillo de todos y cada uno de los habitantes.

Hay una cosa en la que vamos a coincidir todos: la mejor fábrica de pobres es la inflación, y la que peor paga la inflación es la gente de menores recursos.

Todos deberíamos hacer un mea culpa, porque a muchos políticos les resulta más eficaz el valor de la palabra no como una cuestión de honor sino como una moneda de cambio.

Entonces, generamos impuestos e hicimos emisiones para transferir recursos del sector privado al sector público y repartirlos conforme a la cara del cliente. Con lo cual, estamos desactivando la cultura del trabajo y estamos propendiendo a una cultura de la especulación. Los argentinos ya lo hemos vivido.

Miren, a mí me ha tocado vivir no todas, pero desde que tengo uso de razón...

Bueno, algunos dirán que no hace tanto, pero voy a ser optimista. A mí me tocó vivir el Rodrigazo. Todo el mundo habla del Rodrigazo, que fue nada más que el sinceramiento de la economía a una situación predeterminada. También me tocó vivir el “huevazo” y qué sé yo... (Risas.) He pasado por todas y hemos sobrevivido.

Celestino Rodrigo asumiendo.

El Manifiesto Surrealista

Uno de los elementos de cohesión que tiene como Nación y como Estado un país es el dinero, es la moneda. Permitir que el Estado financie los déficits de acuerdo a las necesidades coyunturales de quien ocupa el poder subjetivo en el Estado es, directamente, otorgar una patente de corso para que cuando no tengan ninguna idea, emitan. Bueno, terminan de emitir, y cuáles son los resultados.

Por ahí escucho a algunos sachas socialistas cuando hablan de la Constitución de Weimar a principios del siglo XX, después de la Primera Guerra Mundial.

¿Ustedes saben qué trajo la Constitución Social de Weimar?

Una de las hiperinflaciones más atroces. Fue terrible, asquerosa; no sé qué otro adjetivo poner. En Alemania tenían que ir a comprar con carretillas de dinero.

¿Nos olvidamos de que acá cambiaban los precios a la mañana, a la tarde y a la noche?

Entonces, el Banco Central es la autoridad de aplicación que tiene un Estado determinado para controlar la emisión monetaria, el flujo de dinero y el valor del dinero que utilizamos todos en la vida diaria.

Decir que todo –el desarrollo, esto y lo otro– depende del Banco Central me parece una atrocidad y que no merece una explicación lógica. Porque para tener alguna explicación lógica tendríamos que retrotraernos al Manifiesto Surrealista de André Bretón; o para que se queden contentos algunos, a las obras de Roberto Arlt, que para mí fue uno de los más grandes escritores argentinos.

Entonces, ¿de qué nos estamos preocupando? ¿Estaba bien antes el Banco Central? ¿O no echamos a un presidente del Banco Central por negarse a utilizar las reservas? ¿Esto no es historia reciente? ¿O será que cuando los procesos nemónicos son recientes se olvidan y cuando tienen un poquito más de tiempo los recordamos para denostar los errores ajenos y justificar las presuntas victorias nuestras? ¡Por favor!

Acá hay que tratar de ser un país en serio. Tenemos que ser un país adulto alguna vez. No podemos vivir sometidos a que algún dirigente o alguna autoridad se levante a la mañana y diga vamos a emitir tanto para hacer tal cosa.

La base de la imposición del sistema tributario es que se debe recaudar lo que se gasta. Cuando se gasta más de lo que se recauda tenemos este tipo de problema.

No le voy a echar la culpa totalmente al Gobierno anterior; creo que hay una cadena de culpas. Creo que el Banco Central se funda cien años tarde, porque la Argentina llegó a tener 17 o 18 monedas acuñadas en cada circunscripción del país o en cada provincia.

Entonces, esto es organicidad.

Pagotto: "¿O no echamos a un presidente del Banco Central por negarse a utilizar las reservas?" (referencia a Martín Redrado).

De Narnia a Peter Pan

Recién escuché hablar de la literatura tal y de la literatura tal otra. Y aunque la ejemplificación sea poco técnica, voy a recurrir a un ejemplo que es por todos conocido. No debe haber país en Latinoamérica –diría que la excepción es la Argentina– que tenga los problemas políticos que tiene Perú.

Y, sin embargo, la estabilidad monetaria, por la independencia del Banco Central, es total y absoluta.

Porque también tenemos que traer a nuestro coleto los ejemplos buenos; nosolamente los ejemplos malos para destruir el argumento del otro.

Esta es una reforma que viene a dar previsibilidad, a poner en claro cuál es la función del Banco Central. De lo contrario, ya sabemos cuál es el regalo de los papeles.

Los contadores saben muy bien cómo es el sistema de ajuste por inflación, que eleva los montos a niveles superlativos. Y de paso quiero decir que habría que corregir el Código Civil en cuanto a eso para evitar esta disgregación del tipo de interés y justificar dentro de los preceptos del Derecho.

De esto se trata: de poner orden.

Voy a decir lo que siempre digo: no creo que esta sea la ley perfecta. Creo que este es un escalón. Veamos al caminar qué debe modificarse y qué no debe modificarse.

También les voy a explicar una cosa: los procesos inflacionarios, más allá de disgregar un país, provocan crisis que nos hacen estar cada vez más alejados de los sistemas de desarrollo mundial. Esta es una realidad. Los que no conozcan, o pretendan desconocer, los efectos perniciosos de la inflación y de los malos manejos que se han hecho del Banco Central en realidad es como que intentan ocultar el sol con un dedo.

Acá hay cuestiones que tienen que ser claras, puras y simples.

Yo los escuchaba recién y pensaba que veníamos de la tierra de Nunca Jamás.

No voy a decir de Narnia –porque estoy muy viejo para citar a Narnia–, pero sí de la tierra de Nunca Jamás, de Peter Pan; que venimos del mejor de los mundos. Ahora bien, si eso fuera así, ¿por qué nos habíamos convertido en un país expulsor de gente, de habitantes? ¿Por qué hemos retrocedido en la economía?

Pero claro, es una postura clara de los argentinos que siempre la culpa la tiene otro y no nuestra manera de ver las cosas y nuestra manera de actuar.

El Banco Central tiene que cumplir verdadera y acabadamente las funciones para las cuales se crearon los bancos centrales. Esta es una verdad de Perogrullo; lo dice todo el mundo. No puede ser que todo el mundo esté equivocado y nosotros tengamos la razón. Esto tenemos que aprenderlo. Y ¿saben qué? Esto excede el nivel de confrontación política.

Sí lo puedo admitir como confrontación ideológica en la medida en que los que opinen lo contrario a esta ley reconozcan su postura ideológica, que es completamente distinta de lo que dice la Constitución de 1994.

Entonces, ahí sí lo discutimos ideológicamente. Pero siempre hay que citar la historia desde todos los puntos de vista, y siempre tenemos que tomar la experiencia que nos ha dejado este proceso de involución, para tratar de sacar lo mejor para la República Argentina.

Miren, yo ya estoy de vuelta –no voy a decir “como varios más” para que no me reten–, pero tenemos la obligación de dejarle un mundo mejor y un país mucho mejor que el que hemos construido todos nosotros a la gente que viene. Miren, yo ya estoy de vuelta –no voy a decir “como varios más” para que no me reten–, pero tenemos la obligación de dejarle un mundo mejor y un país mucho mejor que el que hemos construido todos nosotros a la gente que viene.

Discutir sobre la inmortalidad del alma del poroto zurdo o la evolución psicopatológica del mono adulto en la Ley de Modificación de la Carta Orgánica del Banco Central me parece un despropósito. Podríamos estar citando cifras, números…

Pero como abogado he aprendido una cosa: el papel admite lo que se le ponga, por eso se llama soporte de papel o soporte informático si se quiere.

Acá hay una realidad que tenemos que conciliar y llevar para adelante que es el principio de la realidad económica. Vivimos en un mundo donde todo está evolucionando y nosotros no nos podemos quedar atrás. No podemos retornar a que si tenemos déficit, emitamos y cubrámoslo. La emisión de hoy es el hambre de mañana.

Las Crónicas de Narnia.

Federalismo limitado

Quien no tenga la capacidad para descubrir cuáles son los problemas y aportar las soluciones estaría dando por cierto que la política es una agencia de colocaciones y no un servicio a la Nación.

Acá estamos sufriendo todas las consecuencias de demasiados años de idas y vueltas y hay que ponerle una solución a esto.

Cómo vamos a elegir los presidentes o los miembros del Banco Central es lo de menos: pasan por acuerdos del Senado.

Nosotros somos los representantes de las provincias. Recién lo escuchaba a mi querido amigo, el senador Andrada, hablar de que el Banco Central debe ser federal.

Y yo creo que federalismo no es que haya uno de cada provincia en el directorio, sino una concepción que tiene la Constitución Nacional, que al decir de muchos constitucionalistas es una Constitución federal ampliamente unitaria; y hasta puedo coincidir con ello en muchas cosas.

Esto se trata de gestión; esto se trata de control. Un Estado descontrolado, que emite descontroladamente, no lleva a nada bueno. Y lo hemos probado los argentinos: saqueos, muertes que se podrían haber evitado. Pero claro, el valor de la palabra. La culpa la tiene Milei. La culpa la tiene Reagan, Trump…, cualquiera menos nosotros.

¿Y saben cuál es el tema? La ciudadanía argentina nos ha demostrado la naturaleza jurídica del voto. La naturaleza jurídica del voto es un derecho y una obligación. Con lo cual uno tiene derecho a elegir y ser elegido, y tiene que responsabilizarse de lo que elige. Se llama culpa in eligendo. No lo digo yo; lo decían los romanos en la época de Justiniano, Ulpiano, Gayo.

Entonces, no veo cuál es la situación que cambie diametralmente algo que ya se viene produciendo. No se emite; y cuando se emita, se emitirá con respaldo.

Porque no me van a venir a decir a mí que llenar de papelitos el Tesoro argentino o el Banco Central es otra cosa que eso: un archivo propio de un corso y no de una economía real.

La meta

Por lo tanto, creo que ese es el punto de la cuestión: adónde queremos ir y si le vamos a dar seriedad a la política monetaria de nuestro país.

De lo contrario, bueno, ya sabemos cuáles son los resultados: lo hemos probado una y otra vez.

Desde ya que, obviamente, adelanto que acompañaré este proyecto. Y bueno, veremos cómo anda; si hay que cambiarlo, se modificará. Las leyes se modifican cuando se tienen que modificar; de lo contrario, por ahí caemos en alguna tropelía como declarar la nulidad de leyes que ha dictado nuestro propio Congreso dentro del marco constitucional.

Así están las cosas. Cada uno de nosotros sabe en su propia consciencia qué es lo que quiere para el país, más allá de cualquier diferencia política. Porque las diferencias políticas siempre son absolutamente temporales en este país, salvo en algunos casos, que son ultraprocesadas a niveles superlativos.

Gracias, señor presidente.

Sr. Presidente (Abdala).- Gracias, senador Pagotto.

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