El ensayo ha consistido en inyectar a 36 pacientes una molécula artificial similar al llamado colesterol bueno. Tras sólo cinco semanas y cinco inyecciones, la placa de grasa en las arterias se redujo un 4%, el equivalente a años de tratamiento farmacológico.
Los niveles de HDL (lipoproteínas de alta densidad en inglés, el llamado colesterol bueno) de la población de Limone eran muy bajos. Los científicos descubrieron el motivo de la paradoja: este grupo de población presentaba una mutación genética que afectaba a una de las proteínas del colesterol bueno de forma que aumentaba su capacidad de absorber la grasa de las paredes arteriales. Esta alta eficacia permitía a los habitantes de Limone mostrar una espléndida salud arterial pese a tener unos niveles bajos de HDL. La molécula se llamó apoproteína AI-Milano en su honor.
El colesterol es una molécula necesaria para el ser humano, ya que forma parte de las paredes celulares, de los ácidos biliares y de la vitamina D. Se obtiene a partir de las grasas saturadas de los alimentos animales, pero sobre todo porque el hígado lo fabrica. El ejercicio, que estimula la circulación, ayuda a movilizarlo. El tabaco, en cambio, es un factor de riesgo y fomenta que se acumule.
El ensayo se realizó en 2003, y ahora los científicos utilizan una proteína artificial para eliminar los depósitos de grasa en las arterias, en base a los resultados obtenidos de esa investigación.