"La opinión ya generalizada entre los líderes de opinión occidentales, y con la que yo coincido, es que la sociedad argentina que gestiona el país no quiere cambiar. En su deterioro sin final ha encontrado una zona de confort que no desea abandonar. Hay intereses económicos y hasta del narcotráfico interesados en la continuidad del orden vigente, dispuestos a financiar a quienes respalden el no-cambio. Por motivos diferentes, la sociedad argentina a cargo cree que es mayor el costo de cambiar que el costo de no cambiar ni su 'gasto social', ni el 'muro tarifario' ni resolver la crisis previsional o su sistema de contratación laboral. Contra esa decisión política es muy difícil batallar."
"Un problema consiste en cómo el Estado argentino elabora su cálculo de costos posibles. Otro es la ignorancia que prevalece en la toma de decisiones, consecuencia de un 'ombliguismo' llamativo. Yo diría que el problema de la sociedad argentina no es la grieta que la atraviesa sino la brecha que la separa del mundo."
"Según mis estimaciones, el nivel de precios internacionales de la energía está en niveles muy altos… dicho esto, la Argentina tiene una brecha del 100% a corregir ya que lleva años aislando la estructura tarifaria interna, en su Área Metropolitana Buenos Aires, para contener el índice de precios al consumidor."
"Las negociaciones con el FMI serán complejas y tensas, pero tienen que ser zanjadas antes del mes de marzo. El alcance de un stand-by es temporal y por este motivo todos los líderes mundiales con los cuales se entrevista el presidente Alberto Fernández le demandan un programa económico. Pero el poder político argentino no cree en esta necesidad y hasta que no cambie esa percepción yo no le veo salida a la Argentina."
China y la planificación
"Ni los líderes políticos ni los líderes corporativos empresariales parecen comprender el impacto disolvente de la inflación. Esto no es reciente. Recuerdo cuando Raúl Alfonsín nos calificó a un grupo que también integraba el ya fallecido Rafael Olarra Jiménez, un conocedor de los fenómenos monetarios, "tecnócratas del fracaso" porque habíamos cuestionado su famosa frase de que "convivir con un poquito de inflación no le hace mal a nadie". La por entonces gobernante UCR terminó perdiendo la elección presidencial y Alfonsín adelantó su entrega del poder a causa de la hiperinflación."
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Partido Comunista Chino, presentación de su más reciente Plan Quinquenal y las metas de crecimiento nacional.
"Por más que el ministro Martín Guzmán se enrede en las cifras de superávit primario, tenemos más de 5 puntos de déficit cuasifiscal, que es el déficit que acumula el Banco Central para pagar los interes de sus bonos de corto plazo, las Lebacs, al sistema financiero. En algún momento va a explotar, tal como explotó a fines de la época de Alfonsín. Ahora ¿por que los líderes argentinos son tolerantes con la inflación? Mi respuesta consiste en que pocos entienden que la inflación es una forma regresiva de redistribución del ingreso y que para el Fisco funciona tal como si fuese un impuesto que recauda el Estado por emitir su moneda. Pero muchos creen que así se genera 'sensación de bienestar' y se aferran a eso. No aceptan la realidad de que así provocan un aumento de la pobreza. Creo que eligen sumar clientelismo: más personas 'atadas' por una mentira: todo lo que reciban se lo quitarán con la inflación. Es uno de los secretos fundacionales de 'la casta'."
"Ninguno de los Presidentes recientes consideró importante que la Argentina tenga una planificación estratégica. Esto es curioso. No hay plan de vuelo, el avión ya levantó sin saber hacia dónde y a casi nadie le parece grave. ¿Qué pensarán 'puertas adentro' los líderes de China acerca de la Argentina cuando ellos trabajan meticulosamente en programas quinquenales para cuya elaboración se realizan decenas de debates en las diversas estructuras del Partido Comunista Chino? No lo sé pero sí conozco que para obtener estabilidad monetaria, el 1er. punto es tener un Presupuesto anual que debata en profundidad partida por partida, y se cumpla meticulosamente. El mundo que admira la sociedad argentina, ya sea de izquierda como de derecha, no funciona de otra manera."
"Un Presupuesto no puede resultar consecuencia de una negociación política permanente. Hoy, por una vez, necesitas un Presupuesto Base Cero que te informe la verdad de tu gasto y que te permita revisar en forma integral tu política tributaria. No puedes tener 150 impuestos para un mismo objetivo. No hay estabilidad monetaria sin estabilidad fiscal. Y tampoco sin un Banco Central totalmente independiente. Tú tienes el Presupuesto que tu economía te permite financiar sin castigar la calidad de vida de los ciudadanos ni el poder adquisitivo de tu moneda. Tú no tienes el Presupuesto que querrías sino el que tus agentes económicos aceptan pagar y deberás distribuirlo de la forma más eficiente posible y según tus prioridades políticas. Pero si quieres tener más recursos de los que tus ciudadanos aceptan pagar, deberás sobreendeudarte y la emisión monetaria es una forma de deuda. Y pagarás un costo por ello, quizás perder el poder en la próxima elección."
La Rusia y el canuto
"Hay una relación directa, a tener en cuenta, entre deuda pública y PIB. En Argentina se habló de Rusia a causa del reciente viaje del Presidente Fernández, ¿por qué Vladímir Putin puede sostener sus guerras geopolíticas? ¿No se han preguntado cómo es que la Federación Rusa, que es mucho más pequeña que la ex URSS puede seguir jugando en el circo? Porque su Deuda equivale a 20% del PBI. Y acumula reservas de US$ 640.000 millones, las Nº4 del mundo. España, con un PBI anual bastante similar tiene una Deuda de 120% del PBI y sus reservas son las Nº27, de US$ 60.000 millones, vive otra realidad. Ni siquiera la salida de la pandemia logró que la Argentina reparase en la importancia de la planificación estratégica. Te diría que descuelga más a la Argentia del mundo esta carencia que sus decisiones sobre incumplimiento de obligaciones financieras."
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Siempre de bajo perfil, el ministro ruso de Finanzas, Anton Siluanov, un cuidadoso administrador de los recursos que le permiten a Vladímir Putin jugar en tablero local pese a tener una economía de tamaño mediano.
"Siempre que la Argentina se encuentra con el agua al cuello se menciona el caso de los Pactos de la Moncloa, es una constante. Esto es ridículo y revela o un desconocimiento llamativo o una decisión de provocar ríos de tinta para ganar tiempo. Yo escribí mucho sobre el tema: los Pactos de la Moncloa fueron consecuencia de las circunstancias provocadas por la muerte del general Francisco Franco y había que organizar la transición política de una monarquía a una monarquía constitucional sin destruir la recuperación económica luego de la Guerra Civil. La Argentina tiene otros problemas y otras necesidades. 'El hombre y sus circunstancias', decía José Ortega y Gasset. Aquí yo hago una pregunta: ¿Tú crees que el argentino que ahorra no conoce o intuye todo esto? ¿Por qué esa cultura nacional de subestimar al argentino que ahorra 1 dólar o 10 dólares o 100 dólares o el monto que pueda pero ahorra?".
"Mientras ese argentino que ahorra no se encuentre convencido de que ha ocurrido un cambio en la forma de pensar y trabajar de sus líderes, jamás sacará 'el dinero del canuto', tal como diría Guillermo Moreno. Se requieren años de estabilidad monetaria, fiscal, jurídica e institucional, para que los dólares salgan 'del canuto'. Es más: seguirá creciendo 'el canuto' cada vez que ese argentino pueda incrementarlo. Y esa decisión colectiva establece un límite que los dirigentes políticos no quieren reconocer pero que es inexorable: ellos gestionan un país cada día más pequeño. Y despliegan controles y controles y más controles que jamás les darán las respuestas que desean. Quizás existiría una alternativa si la Argentina dolarizara pero para eso tiene que tener equilibrio fiscal y aún así aún así me niego a pensar de que todos los argentinos traerían a la Argentina el dinero que tienen en el exterior por la sencilla razón de que siempre existe alguna duda sobre la legitimidad de las normas y sobre la credibilidad del gobierno de turno. La Argentina ha quemado capital durante casi todo el siglo 20 y sigue haciéndolo en el 21, no es sencillo convencer al argentino que la recuperación no es coyuntural."