Cuando un deportista aprende a respetar al oponente, cuando elige ser limpio en la jugada, cuando es respetuoso del cuerpo ajeno y del dolor físico y moral del otro, cuando ve a los contrincantes como compañeros en el juego, adversarios deportivos, pero nunca como enemigos; en fin, cuando ese conjunto de valores se aprende al fragor de la disputa deportiva se van creando condiciones para su homologación en la vida social en general. Se puede decir, sin exageraciones, que se está desarrollando en ciudadanía y civismo.
El sedentarismo (en parte causado por una más larga relación con las computadoras) no sólo nos aísla y vuelve más individualistas, sino que también está creando cuerpos más flojos, menos sanos, más pasivos, por ello, esta fecha es clave para insistir en el deporte como práctica, como proyecto de vida, para que en lugar de emocionarnos con ser simples espectadores, aceptemos el convite a protagonizar, aunque sea mediante pequeños pasos, la alegría de percibirnos activos y en convivencia armónica con la humanidad y con el medioambiente.
Cambio de hábito
Cada día vemos en nuestra ciudad a más personas realizando entrenamiento físico, desde caminatas hasta prácticas de alto rendimiento, y es que la actividad física bien planteada es una potente herramienta de salud que nos puede ayudar a vivir sanos y en forma.
Las personas que realizan ejercicio o algún tipo de deporte:
- se sienten mejor
- descansan mejor
- viven con menos estrés
- gestionan mejor sus emociones
- mejoran en su desempeño laboral.
El sedentarismo es el factor de riesgo de mortalidad y morbilidad más importante. Si además de tener una baja condición física se le añade el tabaquismo, la hipertensión o la obesidad, estamos creando un cóctel a punto de explotar.
El ejercicio es un gran promotor de la salud a muchos niveles:
- Cardiovascular
- Cerebral
- Factor de prevención de enfermedades mentales
- Factor de prevención de enfermedades sociales
- Facilita el aprendizaje
- Disminuye el déficit atencional
- Alzheimer - Parkinson - Crohn.
Hay estudios que afirman que el ejercicio aeróbico suave puede prevenir o retrasar el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer, así como de la enfermedad de Parkinson. No es fácil pensar que el ejercicio es beneficioso para contrarrestar ciertas enfermedades, como es el caso de la enfermedad de Crohn. Un estudio puso de manifiesto que a mayor cantidad de ejercicio menor probabilidad de desarrollar la enfermedad de Crohn.
El ejercicio físico planificado a medida:
- regula la tensión arterial
- disminuye el porcentaje de grasa corporal
- aumenta la perfusión sanguínea en los músculos
- aumenta el número de glóbulos rojos a medio y largo plazo
- aumenta la irrigación miocárdica, favoreciendo el desarrollo de nuevas arteriolas, venas y capilares, con lo que se reduce el riesgo de padecer enfermedades coronarias
- aumenta la esperanza de vida: añade años a la vida y vida a los años.
Cáncer de mama
Durante la quimioterapia el ejercicio es una herramienta eficaz para paliar los efectos secundarios de estos tratamientos tan agresivos, con lo que la calidad de vida de los pacientes mejora notablemente. También se combate la cardiotoxicidad, efecto secundario de la quimioterapia que puede afectar al corazón a largo plazo.
Huesos
El ejercicio físico ayuda a prevenir dolencias osteomusculares, como el dolor lumbar y dolor cervical, (primera y segunda causa de ausentismo laboral en nuestro país).
Un programa de ejercicios en el que haya tonificación equilibrada, estiramientos globales, trabajo aeróbico y entrenamiento con elongaciones no solo van a prevenir dolores de espalda agudos, sino que va a mejorar los síntomas crónicos y proporcionará recursos al cuerpo para soportar las jornadas laborales.
Fatiga – Fibromialgia - Ansiedad
También se benefician de los efectos del ejercicio físico las personas padecientes de enfermedades crónicas como:
- la fibromialgia
- la fatiga crónica,
- la depresión
- la ansiedad,
- enfermedades del sueño y la vigilia.
La efeméride del día del deportista propone dar un cambio de timón a la vida: nada menos que el invitarnos a sentirnos vivos.