¿Qué era ser Callejeros?
"Nada. Ser locos por los asados, fanáticos del fútbol, valorar muchísimo la amistad, estar todos pendientes de todos para que ninguno se perdiera el show, disfrutar cada momento tal como éramos”. La última frase escrita con cierta nostalgia marca, en un sentido amplio, una ruptura, “como éramos” no solo representa el pasado sino uno traumático. La pregunta central, es ¿qué situación ha marcado ese cambio?, el trauma. Ese sentimiento de trauma está marcado por una festividad, por la alegría que implicaba “seguir a Callejeros” a todos lados, escuchar su música y sus canciones.
La tragedia contada por 19 sobrevivientes evidencia la resistencia del rock-chabón respecto del statu-quo, sobre todo su imposibilidad de ser un movimiento manipulado políticamente Este segmento de la música parece tener actitudes contestatarias respecto a la política moderna, del anonimato, del no-compromiso.
No obstante, un abordaje más cercano nos revela que estos chicos se encuentran comprometidos con una causa no política desde el punto de vista partidario. Las banderas, los festejos, y el rock son también signos que distingue la identidad callejeros de otras formas de rock. La apatía es producto de una sensibilidad previa por la cual se acusa a un Estado-ausente incapaz de suplir las necesidades de los demás. Esta nueva forma de hacer política post diciembre 2001, no se caracteriza por ser a-política sino a-partidaria.
MARCAS DE UNA TRAGEDIA: LA HISTORIA DE UNA SOBREVIVIENTE DE CROMAÑÓN - Telefe Noticias
¿Por qué a mí?
¿Por qué a nosotros?, este dilema que luego del duelo es sublimada en forma de lucha política activa, toma a la corrupción política y la pone sobre la mesa como la causa central del desastre, de la muerte masiva de cientos de jóvenes que como ya hemos indicado, no estaban preparados para morir ese día y en ese lugar.
El sentido de la muerte confiere a las víctimas un grado extremo de sacralidad, la lucha tiene un objetivo, la justicia. En este sentido, no existe proceso de sacralización de los muertos, sin una previa concepción de conflicto con el poder existente. Sin este conflicto latente recanalizado hacia objetos externos al grupo para evitar el sentimiento de culpa, el grupo tiende a disgregarse.
¿Cómo puede defenderse el ecosistema de la desidia?
Me temo que el único instrumento con el que cuenta el planeta sufriente y quemante es la humanidad; pero, como pudimos ver en el detalle de la efeméride de Cromañón, la humanidad compite por ver quién enciende la bengala más flagrante, quien la arroja más lejos, quién la tiene más grande. He aquí, en la multiplicación de la desidia, es donde se cumple la Teoría del Derrame. Ahí, únicamente.
Dicen los que sufrieron en carne propia la quema de sus propios libros, que “la mejor prosa no surge de la herida, sino de la cicatriz".