Estas reflexiones comenzaron a ocurrir luego de leer un tuit de Carlos Maslatón días atrás.
¡Por qué no se puede profundizar en esas cuestiones? Cuando no se puede debatir ideas es porque son frágiles y, entonces, quizás no son verdades. La frivolidad conque se debaten temas de peso coincide con una sociedad que, durante la Guerra de Malvinas, salía de parranda o se preocupa de quiénes jugarían en el Mundial de España 1982. Por lo tanto, a menudo, las opiniones tanto de críticos como de adherentes carecen de importancia.
Pero hay otro tuit que sorprendió porque es totalmente cierto. No se trata de defender ni condenar a Vladímir Putin ni a Rusia y siempre las invasiones de países son condenables tanto como los golpes de Estado tipo 'Euro Maidan', que la mayoría de los que opinan no mencionan quién financió a Sector Derecho. Muy probablement a esta hora Putin se encuentre revisando lo que ha provocado, en términos de enormes costos economico-financieros presentes y futuros para Rusia. Y si no lo hizo, tendrá que hacerlo en breve porque será complicadísimo a menos que funcione el sistema alternativo al clearing bancario global SWIFT que intenta desarrollar China. O que se vuelque a las criptomonedas, que tanto cuestionó recientemente su presidenta del Banco Central.
No obstante si no funcionara correctamente, quizás hasta habrá que comenzar a pensar en lo que hoy parece ilusorio: un sucesor para Putin, que pueda desandar parte de su camino de estos días. Pero no vayamos tan adelante, quedémonos en el presente.
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A la izquierda está @TheEconomist después de #Bush invadió #IraqWar. A la derecha está #TheEconomist después de que @KremlinRussia_E invadió #Ukraine. Encuentra la #difference. El gran capital propiedad de #MSM del #Western había sido implacable en su apoyo a #Unjust_War. Pero demonizan #Russia.
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Historia
La comparación de la portada de The Economist ayuda a entender las conductas de Occidente: 'los nuestros son los buenos y los otros son los malos'. El paradigma de la aberración sigue siendo el populista Franklin Delano Roosevelt, cuando habló del dictador nicaragüense Anastasio Somoza, 'Tacho': "Sí, es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta".
Por lo tanto, toda realidad debe ser construida a partir del interés en juego. La subjetividad es todo. Así ocurre el asesinato de la ética, la moral y la justicia porque los acontecimientos se relatan y valoran según las conveniencias, a menudo de corto plazo y harto volubles.
En el caso del semanario británico conservador The Economist resulta para muchos algo así como 'la Biblia' del periodismo occidental, en especial por la cantidad de años que acumula sin interrupción: 1843.
Lo que muchos omiten recordar, porque creen en la historia del periodismo supuestamente 'independiente', es que The Economist fue creada por un banquero, James Wilson, quien quería derogar un sistema de aranceles de importación. Entonces creó un medio, que no era objetivo sino que tenía un propósito muy definido: voltear las 'Corn Laws'. El resto era bijouterie.
En su historia, The Economist devino en muy importante para explicar el Imperio Británico, que era el centro de Occidente, y cruzó espadas con Karl Marx y Vladímir Lenin, quienes pretendían justificar su mediocridad intelectual que les impedía llegar al poder presente promoviendo sistemas colectivistas que niegan la importancia del individuo, origen de la sociedad y no a la inversa.
La comparación, en este caso, de las portadas de The Economist entre la invasión irresponsable de USA a Irak, basada en las mentiras de George W. Bush que legitimaron los medios de comunicación occidentales vs. la invasión de Ucrania que ha realizado Vladímir Putin (a ojos de Urgente24 inexplicable, insólita e innecesaria porque las diferencias no se resuelven de esa manera. Si Putin tenía motivos suficientes para acusar a Ucrania de afectar la seguridad nacional de Rusia, bastaba con sentarse a esperar la caída de la economía de Kiev, que estaba muy cercana y es/era inevitable porque Occidente podrá obsequiar armas pero no dinero suficiente).
The Economist en mayo de 2003, tras la invasión y la masacre en Irak tituló "Now, the waging of peace" (Ahora, persiguiendo la paz), una hipocresía sin límites que sólo era satisfacer a Tony Blair, por entonces 1er. ministro inglés. Ahora titula "¿Dónde él se detendrá?", en referencia a Putin. O sea que la invasión de Bush era justa y la de Putin es injusta. ¿Por qué una vara diferente?
Después de los muertos en Irak -origen de Ejército Islámico, o sea que USA no sólo fue el origen de Al Qaeda-, The New York Times ensayó una tímida autocrítica que nadie recuerda porque fue inverosimil. En cuanto al multimedia Rupert Murdoch, quien ejerció presión a favor de aquella invasión, ya se sabe que jamás pide disculpas.... Por eso provocó tanta solidaridad Wendi Deng, su ex esposa china, cuando The Daily Telegraph, Vanity Fair y The Economist deslizaron quee Wendi tenía una aventura con Tony Blair: final del matrimonio.
En fin, hora de comenzar a informarse más a la hora de opinar y juzgar.