Según el Índice de Percepción de la Corrupción elaborado por la Organización Transparencia Internacional (TIO), la Argentina viene subiendo su puntuación de país con modos de corrupción variados.
En 2019, el 49% de los ciudadanos señaló su posición sobre un aumento de la corrupción en el país en los 12 meses anteriores; el 13% señaló que experimentaron extorsión sexual o conocen a alguien que pasó por esta situación; el 19% pagó algún soborno por servicios; el 21% indicó que se le ofrecieron sobornos a cambio de votos.
En 2020, la Argentina empeoró su puntuación, atribuyéndolo a la percepción social respecto de la gestión de la crisis sanitaria expuesta por la pandemia COVID-19.
En 2021, ¿qué cree Ud. que ha sucedido?
De todos modos, más grave que la corrupción es la impunidad. Porque la corrupción si choca con la Justicia provoca condenas pero si choca con la impunidad provoca desesperanza.
Posiblemente el efecto más perverso de la corrupción sea la consolidación de una forma de vida más bien alejada de los hábitos y virtudes propias de la equidad.
Y pueden crear un Estado paralelo al Estado de Derecho, rumbo al Estado fallido.
¿Por dónde comienza la reconstrucción? ¿Por la Justicia o por las leyes o es una decisión política? ¿O es una mezcla de todo? La respuesta es obvia pero nadie lo reivindica.