Acerca del encuentro en el Vaticano sobre abusos sexuales cometidos por sacerdotes, hay enfoques bien diferentes
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Muy crítico de la reunión, Miguel Hurtado, miembro del grupo ECA (Ending Clergy Abuse), le dijo a la web católica crítica del pontífice Francisco que lamentaba que “lo que ha presentado el Papa es más de lo mismo. En los últimos 30 años, ¿esto les ha funcionado?”.
“Hay un informe de Naciones Unidas de 2014, con una hoja de ruta que el Vaticano no ha aceptado y que no ha implementado. Lo que la Iglesia tendría que hacer es decir la verdad. Las víctimas tienen derecho a saber quiénes son los sacerdotes pederastas, qué delitos han cometido y dónde están. Eso es una medida”, él agregó.
“Es todo una campaña de Marketing y Relaciones Públicas”, remató él, que cuando tenía 16 años sufrió el abuso de un monje del Monasterio de Montserrat. “El papa Francisco está en una crisis sin precedentes, la mayor de su pontificado y quería dar un golpe de efecto para demostrar que se toma el tema en serio. Por eso ha traído a todos los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo, porque es algo que no se había hecho nunca”.
A propósito del mencionado excardenal Theodore McCarrick, expulsado del estado clerical el 16/02, a los 60 años James Grein, quien fue abusado cuando tenía 11, difundió su testimonio a través de su abogado: “He tenido que participar con profunda tristeza en el juicio canónico contra mi abusador. Nada podrá devolverme mi infancia y no me ha supuesto ninguna satisfacción testificar y discutir lo que me pasó”.
McCarrick ya tiene 88 años y en el pasado fue Obispo Auxiliar de Nueva York, Obispo de Metuchen, Arzobispo de Newark y Arzobispo de Washington.
“Aquí no hay ganadores. Dicho esto, estoy contento de que el Papa me haya creído. Espero que nunca más el cardenal McCarrick pueda utilizar el poder de la Iglesia de Jesús para manipular a las familias y abusar sexualmente de los niños”, agregó.
Según él, McCarrick representó "Una Iglesia que ha sido amputada de Jesús. Dirigida por hombres que han elegido adorar al dinero, al poder, a la codicia. Justo lo opuesto a la santa enseñanza de Dios. Esto tiene que cambiar. La Iglesia a la que quiero regresar es la Iglesia de Jesús”.
En el otro extremo, en su rol de vocero oficioso del papa Francisco, Vatican Insider, del diario La Stampa, con la firma de Domenico Agasso Jr., publicó lo siguiente:
"(...) El Papa Francisco invitó a los líderes religiosos a escuchar «el grito de los pequeños que piden justicia», para «sanar las graves heridas del escándalo de la pederastia». Ayer, los cardenales y obispos recibieron estos «bofetones morales», sin lograr frenar la conmoción ante los testimonios (proyectados en video) de cinco víctimas, hombres y mujeres que sufrieron el abuso de sacerdotes.
El primero fue un chileno, que quiso hablar sobre sí «en cuanto católico. Una vez que me armé de valor, lo primero que pensé fue: voy a contarle todo a la Santa Madre Iglesia, en donde me escucharán». Por el contrario, «me trataron como a un mentiroso».
Después una africana, que contó: «Desde la edad de 15 años tuve relaciones sexuales con un sacerdote. Esto duró 13 años. Quedé embarazada tres veces y me obligó a abortar tres veces, porque no quería usar métodos anticonceptivos». Tenía miedo «de él y, cada vez que me negaba a tener relaciones, me pegaba».
El tercero, un sacerdote del este de Europa, reveló que «cuando era adolescente iba ver al cura para que me enseñara a leer la Escritura durante la Misa; y él me tocaba las partes íntimas. También pasé una noche en su cama».
Un estadounidense todavía siente «dolor por la disfunción, la traición, la manipulación que ese hombre malvado, que entonces era nuestro cura, infligió a mi familia y a mí». Un asiático sufrió abusos sexuales «por mucho tiempo, y más de cien veces, y estas molestias me han provocado traumas y “flashbacks” durante toda la vida».
La angustia se notaba evidentemente ayer en el rostro del cardenal filipino Luis Antonio Tagle, que pronunció su intervención con un evidente nudo en la garganta. Afirmó: «Encubrir el escándalo para proteger a los abusadores y la institución ha lacerado a nuestra gente». El tormento de los prelados lo confirmó el arzobispo de Malta, monseñor Charles Scicluna, secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la Fe: «Todos hemos sido golpeados por estas voces poderosas».
Después de la proyección de los testimonios hubo dos minutos de silencio, durante los cuales, explicó el padre jesuita Hans Zollner (artífice de la cumbre) «podías sentir que las personas estaban en sintonía con lo que acababan de escuchar». También el moderador del encuentro, el padre Federico Lombardi, se dijo «muy conmovido» por estas historias dramáticas. Así como monseñor Jean-Claude Hollerich, arzobispo de Luxembrugo.
(...) Entre los diálogos hubo uno particular sobre la eventualidad (que ya se ha presentado) de que un sacerdote abusador desobedezca las indicaciones de su obispo, acaso huyendo o, como sea, sin respetar las sanciones que ha recibido. Es decir, según explicó el portavoz “ad interim” del Vaticano, Alessandro Gisotti, se dio el «primer paso de un doloroso Vía Crucis, durante el cual la palabra transparencia debe entrar en el DNA de la Iglesia."