ver más
POD 4 _336x280_violeta

3 mujeres y 1 culebrón

3 mujeres provocan comentarios en Francia, por distintos motivos pero todos vinculados a la política: Ségolène Royal, Marine Le Pen y Valérie Trierweiler, a quien, de paso, habrá que tener más en cuenta y no porque sea periodista del semanario ParisMatch sino porque es la mujer del actual Presidente de Francia, François Hollande, la sucesora de Carla Bruni en el Eliseo.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La socialista Ségolène Royal y la líder del ultraderechista Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, fueron derrotadas en sus respectivas circunscripciones el domingo 17/07 en las elecciones legislativas francesas. Royal ha perdido en La Rochelle (oeste) y Le Pen en Hénin-Beaumont (norte). 
 
Tras conocer los resultados, Royal, ex pareja del presidente François Hollande y madre de sus 4 hijos, deslizó que la había perjudicado el tuiteo de apoyo a su contrincante, Olivier Falorni, enviado supuestamente por la actual esposa del Presidente galo, Valérie Trierweiler.
 
"Podría decir con pudor que ese tipo de intrusiones no facilitan las cosas. Nunca es bueno que haya intrusiones en la vida política, sobre todo cuando afrontamos combates tan difíciles", explicó.
 
Los electores de La Rochelle le dieron la espalda, para votar a Olivier Falorni. Antes que se diesen a conocer los resultados oficiales, ella agregó: "Un traidor a su partido ha ganado con el apoyo de la derecha. Nadie lo olvidará. Y yo comenzaré mi nueva carrera política aquí mismo, en La Rochelle".
 
El presidente Hollande y los 'elefantes' socialistas esperaban dar a Ségolène el consuelo de un escaño de diputada, quizá la presidencia de la Asamblea Nacional, que tiene la cava más importante de la República francesa. 
 
Perdidosa, Ségolène es imprevisible. Su compañero sentimental, tras la traición de Hollande, el empresario André Hadjez, afirman que Hadjez está cansado de los ataques de celos de Ségolène contra Trierweiler.
 
Quedan sus 4 hijos. Uno de ellos, Thomas, trabajó con su padre durante la campaña presidencial. Pero Ségolène ha prohibido a sus hijos frecuentar el palacio presidencial.
 
De todos modos, y es imprescindible aclararlo, hay mucho de inquina infundada.
 
El periodista 'freelance' italianoTommasso Debenedetti se atribuyó la suplantación de la cuenta en Twitter de Valérie Trierweiler, enviando el mensaje de ánimo a Olivier Falorni, rival de Ségolène Royal en la circunscripción electoral de La Rochelle.
 
"Lo hago como un juego, para que la gente comprenda que las redes sociales son propicias al engaño", dijo Debenedetti en un comunicado a los medios.
 
Dijo que para ingresar a la cuenta de Twitter de Valérie Trierweiler, "Puse el 'username' de la cuenta real, 'valtrier', y un 'password' posible, 'parismatch'", el nombre del semanario donde trabaja Trierweiler. Sin problemas, entré en la cuenta, y, siempre como juego, escribí el mensaje de apoyo a Falorni. Era un mensaje simplemente imposible, pero todos pensaron que realmente Valerie Trierweiler había enviado este mensaje", agregó.
 
Tommasso Debenedetti ya realizó otras suplantaciones en las redes sociales. Por ejemplo, de los ministros españoles de Economía, Luis de Guindos; de Hacienda, Cristóbal Montoro; de Exteriores, José Manuel García-Margallo; de Justicia, Alberto Ruíz-Gallardón; y de Interior, Jorge Fernández Díaz.
 
Le Pen
 
En tanto, Le Pen, admitió su derrota personal, pero aseguró que compitió "sola contra todos", dejando la puerta abierta a exigir un recuento de los sufragios. 
 
"Quizás habrá que recontar, ya se sabe cómo funcionan algunos municipios", dijo la política ultraderechista, quien destacó que fue derrotada "sólo por 114 votos" por el socialista Philippe Kemel. 
 
Afirmó que con los resultados de su partido, que accede a la Asamblea Nacional por primera vez desde 1988 según los resultados avanzados por los sondeos a pie de urna, "está en marcha una recomposición de la vida política" de Francia. 
 
Marine Le Pen denunció que su derrota fue resultado de la redefinición de circunscripciones electorales, de quien hizo responsable al ex ministro del Interior Claude Gueánt. 
 
Valerie
 
En cuanto a la 3ra. mujer de moda en Francia, Valérie Trierweiler, ahora inocente del Twitter, mucho se ha escrito sobre ella. ¿Habrá que pedirle disculpas? Algunos dicen que sí pero que Valérie tiene su carácter.
 
Con datos ciertos pero un error fundamental -atribuirle a Valérie un tuit que no fue suyo-, Miguel Mora, del diario madrileño El País, quien desde París escribió el domingo 17/06:
 
"El tuit enviado a las 11.35 del martes pasado desde la redacción de la revista Paris Match por Valérie Trierweiler ha alborotado la escena política francesa. Los 135 caracteres contenían un sentido y cariñoso apoyo a un disidente socialista que disputa el escaño a Ségolène Royal, la ex del presidente, madre de sus cuatro hijos y candidata oficial del partido. 
[ pagebreak ]
La glamurosa periodista, de 47 años, que comparte desde hace siete la vida de François Hollande, se convirtió de repente en calabaza. En un segundo, la primera dama de Francia se trasmutó en una ciudadana más y apareció ante el mundo (primero el virtual y enseguida el real) como una persona cualquiera: con cuenta en Twitter y con opiniones políticas propias y distintas de las del hombre con el que comparte su vida —el presidente—. Es decir, justo lo contrario de lo que se supone que debería hacer (y ser) una primera dama.
 
Y lo cierto es que nadie podrá decir que no lo avisó. Hace mes y medio, Trierweiler afirmó en una entrevista a The Times que no pensaba ser “un florero”, quizá recordando que su antecesora, Carla Bruni, tan solo publicó un disco durante el mandato de su marido, Nicolas Sarkozy.
 
Su historia personal es casi tan fascinante como su aspecto de actriz clásica de Hollywood: hoy vemos una rubia veneciana natural, ojos verdes rasgados, gabardina y melena ondulada a lo Lauren Bacall, aficionada a los tacones de aguja, elegante y sobria, de caderas anchas pero sin ostentación. Y adivinamos una mujer tímida, inteligente, de carácter volcánico, sofisticada y quizá un poco maquiavélica.
 
Los orígenes fueron completamente ordinarios, es decir, corrientes. Una familia numerosa, en la que ella era la quinta hermana de seis. Nació en Angers en 1965, en una familia de poco dinero, “aunque no modesta”, según ha dicho. Una madre trabajadora (azafata de congresos y cajera de una pista de patinaje) y un padre inválido de guerra (jugando, cuando era niño, un obús sin explotar le arrancó una pierna) que falleció cuando ella tenía 21 años.
 
El diploma de periodista, tras licenciarse en Historia, le llevó muy pronto a la Asamblea Nacional. Y allí causó sensación. “Cuando llegaba a la sala de las cuatro columnas era como un ovni, lo iluminaba todo”, ha contado una de sus colegas. Los políticos franceses, siempre tan simpáticos con las periodistas y tan parcos con los periodistas, se pusieron a sus pies.
 
El primero fue François Mitterrand, gran ídolo de Hollande. En 1989, durante los votos del Año Nuevo, se quedó subyugado al verla entre la gente y atravesó la sala para verla de cerca. Trabajaba en un pequeño periódico llamado Profesión Política. Aquel día la contrató el dueño de Paris Match, Roger Thérond.
 
En 1992, los archivos de la revista cuentan que una tal Valérie Massonneau (su apellido de familia) firma con un colega un reportaje a dos diputados socialistas que acaban de ser padres: François Hollande y Ségolène Royal, que entonces era ministra de Medio Ambiente de Pierre Bérégovoy. La entrevista deja una estela agria: Royal es acusada de hacer política con el nacimiento del bebé. En el texto, Valérie pregunta a Ségolène: “¿El padre de los niños le ayuda en casa?”.
 
Poco después, la plumilla se casa por segunda vez: con Denis Trierweiler, editor de Paris Match y traductor de filosofía alemana. En 2004 firma con ese apellido otro largo perfil de Ségolène y François. Título: Una pareja royal (real) para la República.
 
Año y medio más tarde, a finales de 2005, Trierweiler deja de cubrir al Partido Socialista. Su director, Alain Genestar, se ha enterado de su relación íntima con el jefe del partido, François Hollande. Según el libro La mujer fatal (Albin Michel, 2007), de Raphaëlle Bacqué y Ariane Chemin, Genestar sucumbe a la presión de Ségolène Royal, que telefonea a la revista y le pide que la aparte. Alain Genestar lo desmiente.
 
La pareja Hollande-Royal se separa a finales de 2007. Pesa mucho el dolor de 7 hijos: 4 en casa Hollande, 3 en casa Trierweiler. El pasado deja heridas abiertas, y tabúes. En 2010, una foto de prensa en la que François y Ségolène intercambian sonrisas cómplices provoca una tremenda bronca de Valèrie. La política les sigue uniendo, ella no puede ser política ni periodista.
 
Así que se entrega a Twitter, cuenta @Valtrier. “Ya que me lo preguntan, sí, he votado en las primarias. Sí, para mí, es él” (octubre de 2011). Cuando Royal pierde, llegando cuarta, y pide el voto para Hollande en la segunda vuelta de las elecciones socialistas, la periodista teclea: “Homenaje a Ségolène Royal por su apoyo sincero, desinteresado y sin ambigüedad”.
 
En octubre de 2011, Trierweiler renuncia al programa político semanal que presentaba en la televisión Direct 8. Llega el momento de la verdad, y ella hace la campaña presidencial del brazo de su compañero. En Paris Match opta por la crítica de libros.
 
En la parte más dura de la campaña, se instala en el cuartel general con despacho propio, participa en la ceremonia de los soldados asesinados en Montauban, empieza a ser comparada con Cécilia Sarkozy por su omnipresencia… “No me importa”, cuenta en Le Monde, “sin ella Sarkozy no habría sido elegido”.Le preguntan por Carla Bruni y responde: “Nada que ver. Ella es mujer de Presidente; yo, compañera de candidato”.
[ pagebreak ]
La siguiente escena es la del triunfo. El 6 de mayo, Hollande gana y llega a la plaza de la Bastilla para celebrarlo. Sobre el escenario, el Presidente saluda a la multitud con otros líderes socialistas, y de repente sale de la fila y da dos besos en las mejillas a Royal. Cuando vuelve a su sitio, Valérie Trierweiler dice: “Bésame en la boca”.
 
Unos días más tarde aclara el panorama: “Ella es la política; yo, la mujer del político”. Y con un punto de crueldad declara a The Times: “No hay historia sentimental entre ellos después de 7 años”. Es decir, desde 2005, 2 antes de la separación oficial de la pareja Hollande-Royal.
 
El 15 de mayo, día del traspaso de poderes, Ségolène Royal no está entre los invitados. Ya no hay sitio en el Elíseo para las dos mujeres. Ni para los hijos. Los guiñoles de Canal + comienzan a mostrar a Trierweiler en traje de dominadora tiranizando a un asustado Hollande.
 
La conclusión del culebrón es que la rivalidad —o el odio— existe y probablemente existirá por mucho tiempo todavía. Quizá Royal se presentó a las presidenciales de 2007 para vengarse de la traición amorosa de Hollande. Trierweiler piensa que volvió en las primarias para impedir que François fuera candidato. 
 
Ahora quizá Royal pierda su escaño ante el amigo de Trierweiler y de Hollande, el disidente al que el presidente no ha podido o querido convencer de que se retirara. Lo que parece claro es que el presidente normal, el hombre que quiso romper con la confusión público-privado de la era Sarkozy, tendrá que aprender a convivir con ese mismo problema."

Más Leídas

Seguí Leyendo