A partir de 1966, el Congreso aprobó restricciones de uso ante la aparición de aviones de reacción. Para evitar la contaminación sonora de la zona y la congestión, las autoridades de aviación civil (FAA) dispusieron un límite de vuelos diarios para el DCA, impulsando además la construcción de otros aeropuertos a las afueras de la ciudad, como el Aeropuerto Dulles.
Además, las restricciones se extendieron a la procedencia y destino. Se trata de un perímetro de vuelos que pasan por el DCA, que está establecido en las 1250 millas (2011 kilómetros), recortando la capacidad operativa del aeropuerto y excluyendo ciudades que pueden llegar directamente a la capital estadounidense.
Desde los atentados terroristas del 2001, las medidas especiales para el DCA se recrudecieron aún más. Además de su cierre temporal (se extendió hasta 2005), el aeropuerto añadió requisitos para tripulaciones y aeronaves limitando la capacidad de asientos a 156, con revisiones de seguridad más exhaustivas y exigencias de vuelo particulares dada la prohibición del sobrevuelo de puntos sensibles.
La pista más transitada de Estados Unidos
A pesar de todas esas restricciones, el DCA sigue siendo un aeropuerto de alta densidad. Con una demanda importante por su proximidad a instituciones federales, su volumen de pasajeros supera los 25 millones anuales.
De hecho, su pista 1/19 (y la más larga de las tres) es la más congestionada del país según un informe del 2023 de la Autoridad Metropolitana de Aeropuertos de Washington, encargada de su administración actual.
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La pista más "ocupada" de Estados Unidos está en el DCA.