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Un Superclásico histórico: mujeres en las plateas por primera vez

El 11 de enero de 1936, River Plate y Boca Juniors disputaron un Superclásico con un palco para mujeres. El evento fue un hito en el fútbol.

El 11 de enero de 1936, River Plate y Boca Juniors disputaron un partido amistoso en el estadio de San Lorenzo de Almagro. Este Superclásico marcó un antes y un después en la historia del fútbol argentino, ya que, por primera vez, se dispuso un recinto exclusivo para la libre asistencia de mujeres a los estadios.

Mujeres en primera fila

El palco para mujeres estaba ubicado dentro del campo de juego, consistiendo en una fila de bancos separada por un alambrado olímpico que las protegía de las abarrotadas tribunas. Por lo que relatan las crónicas de la época, el comportamiento de las hinchas femeninas no era muy distinto al de los masculinos.

El primer Superclásico con mujeres en la cancha se dio en el Viejo Gasómetro. El estadio poseía una fila de bancos dentro del campo exclusivo para las hinchas femeninas.

Boca tuvo su hincha famosa, en aquella buena moza llamada ‘de los papelitos’, que después de cada match le mandaba una invitación para ir a contar cuentos a la luz de la luna al que había resultado el mejor hombre boquense de la tarde. River tiene asimismo su superhincha en esa simpática ‘rubia de la bandera’ que inicia todos los alborotos en la tribuna femenina millonaria“.

Boca fue el primer club en tener una tribuna femenina, aunque era para las hijas y esposas de los fundadores de la institución. La de San Lorenzo era para mujeres de cualquier índole.

Este no fue el primer precedente de lugares dispuestos para mujeres, pues Boca ya tenía un palco dispuesto para las señoritas (hijas y esposas de los fundadores). Aquel espacio femenino se encontraba al borde del lateral detrás del alambrado, por lo que podían ver toda la acción desde muy cerca. Con el paso de las décadas, el ‘Xeneize‘ reconvirtió las tribunas a mixtas, de forma que ellas podían elegir donde ubicarse.

Un Superclásico igualado en fuerza y goles

Mientras las mujeres disfrutaban el espectáculo desde un lugar privilegiado por primera vez en la historia, en el terreno de juego el partido mostraba igualdad entre los clásicos rivales. Boca Juniors abrió el marcador a los 6 minutos con un gol de Francisco Provvidente, pero River Plate no demoró en empatarlo de la mano de de Julio Castillo.

Antes del descanso, el ‘Millo‘ había dejado el marcador a su favor por 2-1 (Luis Rongo se había encargado de eso), pero la pulseada no estaba perdida para el ‘Xeneize‘. En apenas 8 minutos, Francisco Varallo logró poner el 2-2, aunque dos minutos después, Rongo nuevamente trajo su magia y volvió a desemparejar el resultado.

Aquel Superclásico terminó empatado 3-3. Luis Rongo fue la gran estrella del partido, ya que hizo dos de los tres goles del “Millonario”.

El Superclásico lo definió Tomás Garibaldi, de Boca, que logró dejar el marcador en 3-3 antes de que el árbitro Martín Aphesteguy pitara el final. El partido fue un éxito de convocatoria, ya que asistieron más de 40.000 personas, entre ellas, las mujeres de todas las edades que disfrutaron del partido con entusiasmo.

La apertura histórica del palco para mujeres fue un paso importante para la equidad de género en el deporte, y marcó el inicio de una nueva era en la que las mujeres pudieron disfrutar del fútbol con la misma libertad que los hombres.

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