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La “boina fantasma” de Boca que le ganó un Superclásico a River

En un enfrentamiento contra River, Boca empezó perdiendo, pero la boina fantasma de Severino Varela dio vuelta el partido.

Los Superclásicos guardan toda clase de historias. Hubo uno donde el gran Alfredo Di Stéfano se convirtió en arquero y otro que tuvo el gol más rápido de toda su historia. Incluso también se puede hablar del primero de la era profesional (que se suspendió a la mitad por agresiones al árbitro). Pero entre ellos, hay uno que le valió a un jugador su icónico apodo de ‘Boina Fantasma, con la que hizo magia en la cancha.

A Boca lo salva la boina fantasma

Era la vigésima fecha del Campeonato de Primera División de 1943 y los dos eternos rivales volvían a encontrarse en cancha de Boca. El profesionalismo hacía poco que había entrado en vigencia y los dos habían jugado juntos solo una vez, en 1937, estando en primera posición.

A Boca lo comandaba Alfredo Garasini, que como jugador había ganado múltiples campeonatos y copas, mientras que como entrenador, se adueñó de los títulos de 1943 y 1944. En apenas 12 minutos, el Xeneize quedó en desventaja con un gol de Félix Loustau (famosísimo wing izquierdo, parte importante de La Máquina de River).

Severino Varela, la “Boina Fantasma”, empató el partido con un golazo de cabeza (un boinazo).

Pero como si de un espectro se tratara, un cuarto de hora después apareció en el área contraria Severino Varela, delantero uruguayo nacido en Montevideo. Había jugado en Peñarol y había dado sus primeros pasos, irónicamente, en River Plate antes de cambiar la camiseta del club charrúa por el de La Ribera.

Jugando con su característica boina blanca, Varela se lanzó de palomita a cabecear un tiro libre de Carlos Sosa (por una falta a Mario Boyé) y, con la mirada puesta en el ángulo derecho, empató el partido. Y como queriendo ser la figura del partido, Varela no se conformó con ese gol solo: después del descanso, marcó la diferencia y definió 2-1.

La historia del primer Superclásico volvió a repetirse: los boquenses empezaron perdiendo, para después dar vuelta el resultado con la mínima. El barrio de La Boca se transformó en una fiesta y el montevideano fue apodado desde entonces “Boina Fantasma” por el gol que hizo de cabeza, surgiendo de entre las sombras usando su boina blanca.

“La Boina Fantasma” hizo los goles del 2-1 con los que triunfó Boca.

Sus dos goles en solitario le dieron el triunfo a Boca en este nuevo encuentro con River, moviéndose como un espíritu de ultratumba que burló a la imbatible Máquina.

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