El falso desmayo de un árbitro para evitar una golpiza
Ocurrió en un encuentro entre Independiente y River en 1933. El árbitro Néstor Roldán se hizo el desmayado por temor a que lo golpeen.
17 de julio de 2023 - 12:56
Toda clase de cosas insólitas han ocurrido en el fútbol a lo largo de los años. Muchas veces, la violencia puede sacar lo peor de los jugadores y terminar en algún hecho lamentable. Por suerte, no terminó así en 1933 cuando el árbitro Néstor Roldán se “desvaneció” en un partido entre Independiente y River Plate.
Independiente había tenido una campaña regular cuando jugó con River aquel 16 de julio: tenía 10 triunfos, 5 empates y 5 derrotas. En cuanto a los millonarios, no estaban tan diferentes con 10 partidos ganados, 3 empatados y 3 perdidos.
El partido inaugural del Campeonato de Primera División de ese año lo habían disputado en marzo, con victoria diabla por 1-0, y ahora volvían a encontrarse cuatro meses después. Sin embargo, luego del empate, el encuentro se tornó bastante extraño, con el juez de protagonista.
Independiente y River Plate llegaron en situaciones similares. En su primer encuentro, El Rojo había vencido a los Millonarios.
Antes de que el estadio de River terminara siendo el Monumental de Núñez, tenía uno en Recoleta entre las calles Alvear y Tagle. Fue allí donde recibió al Rojo luego de que ellos hicieran lo mismo en Avellaneda meses atrás.
Sin embargo, la rápida de actuación de Carlos Peucelle (histórico jugador de River) colocó el segundo gol del plantel millonario entre los dos palos del equipo avellanedense. La tribuna rojiblanca fue puro éxtasis, hasta que de repente, el árbitro del encuentro Néstor Roldán anuló el tanto por posición adelantada.
Carlos Peucelle había metido el segundo gol de River, pero el árbitro Néstor Roldán se lo anuló por posición adelantada. Los jugadores lo abordaron y él fingió desmayarse.
La alegría se transformó en bronca y los locales se le fueron encima al juez del partido. Viéndose rodeado, en medio de gritos e insultos, Roldán de repente cayó desmayado. Nadie sabía si se quedó sin aire por la proximidad de los jugadores o si el miedo se apoderó de él, así que el partido se suspendió mientras lo trasladaban a los vestuarios.
Minutos después, Roldán se recuperó y pudo ponerse de pie nuevamente. Más tarde confesaría que no le había pasado nada, sino que fingió desvanecerse. Al parecer, fue su manera de evitar una golpiza que supuso le caería encima por su decisión de anularle un gol al jugador estrella de River.
La situación que generó Roldán le costó la victoria al equipo local ese día. Un gol que, con tecnología actual como el VAR, podría haber confirmado o rebatido su decisión. Jamás sabremos a ciencia cierta si fue correcta, aunque no cabe duda que merecía un Oscar.