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¡Aburrido! Así fue el primer cero a cero de Boca y River

En un encuentro disputado en cancha de River, los dos equipos jugaron brusco pero terminó cero a cero. Hubo expulsados y patadas de sobra.

Violento, tedioso y sin goles. Así podría resumirse aquel encuentro de ese 16 de agosto de 1964 entre Boca Juniors y River Plate. El partido, que terminó cero a cero, no sólo se diferenció por sus patadas: también destacó por ser el primer empate sin goles del Superclásico.

Tumbos antes del ring

Los dos rivales venían muy mal desde la anterior temporada. River venía arrastrando ocho años sin salir campeón y acaba de salir segundo por detrás de Independiente. En cuanto a Boca, que contaba con la dirección de Aristóbulo Deambrossi, había salido humillado frente al Santos de Brasil en la final de la última Copa Libertadores.

Y el nuevo año no trajo nuevos aires, sino que se mantuvieron relativamente iguales. El club de La Ribera se había quedado sin José Sanfilippo, que se había ido al Nacional de Uruguay después agarrarse a piñas con Deambrossi. Tampoco tenía a Ángel Rojas porque se había lesionado la rodilla en un partido anterior.

Boca y River llegaron al encuentro bastante accidentados. River hacía tiempo no salía campeón y Boca tenía problemas en todos lados.

De esta manera y dando pasos accidentados, los dos eternos oponentes se vieron las caras nuevamente en El Monumental de River.

Esfuerzo en balde, partido cero a cero

El partido de aquella jornada fue sin lugar a dudas malo y totalmente violento. Resaltó el juego brusco y las patadas entre rivales sobre las llegadas al arco, aunque recién hubo expulsados a los tres minutos del segundo tiempo: los millonarios Vladislao Cap y Luis Cubilla y el xeneize Silvio Marzolini.

El equipo local estaba completamente desquiciado mientras que los visitantes no pudieron encontrar esa tan necesitada precisión, y el segundo tiempo no fue diferente. Boca en particular estaba dando una pésima demostración a pesar de superar en números a River.

Aquellos 90 minutos se hicieron eternos no sólo para los jugadores sino también para los hinchas, que fueron a ver un espectáculo y presenciaron un bodrio. Ninguno de los dos repuntó y cuando el árbitro pitó el final, el marcador sólo había juntado polvo.

Al partido no le faltaron patadas ni violencia. Pero de nada sirvió porque terminó cero a cero y con expulsados.

Lo único positivo de aquel día fueron las recaudaciones que entraron a las arcas de River: poco más de 6 millones de pesos (una suma considerable para esa época). Por más increíble que parezca, los dos volverían a verse más tarde en La Bombonera y una vez más habría empate, pero de 1-1.

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