Memoria muscular
El estudio reciente se basa en la memoria muscular, como forma de desarrollar una nueva habilidad a través de la práctica, y responde varias preguntas: ¿Por qué a veces intentamos una y otra vez aprender algo y no lo logramos? ¿Será que el cerebro está cansado? ¿Cómo puedo aprender mejor? ¿Cómo funciona realmente la memoria muscular?
La respuesta a estas dudas están en los hallazgos de los investigadores:
- La introducción de intervalos de descanso intercalados con la práctica fortalece la consolidación despierta de la habilidad.
- La repetición observada se comprime temporalmente aproximadamente 20 veces en relación con la habilidad adquirida, es selectiva para la secuencia entrenada y predice la magnitud de la consolidación de la habilidad.
- La repetición instantánea entre sesiones de prácticas pasa muy rápidamente al cerebro.
Douglas Fields, neurocientífico y autor de varios libros, explica en Psychology Today, los resultados de la investigación de manera sencilla: "Puedes practicar una pieza musical difícil en el piano una y otra vez, pero la memoria perdurable para ejecutar esa interpretación no se establece mientras haces cosquillas en los marfiles".
¿Por qué? "Una nueva investigación que monitorea la actividad cerebral revela que las mismas redes neuronales que se activan coordinadamente durante una sesión de práctica reproducen automáticamente la misma secuencia mentalmente durante los descansos entre repeticiones".
Esto explica por qué hacer breves descansos entre repeticiones es mejor que trabajar con el mismo número de prácticas seguidas y obstinadamente. Es decir, más vale dejar el desafío a un lado por un momento y retomarlo más tarde.
El experimento cerebral
A los participantes experimentales se les asignó la tarea (para cumplir en 36 rondas) de escribir una secuencia de cinco números que se mostraron en una pantalla de computadora lo más rápido posible. Todo fácil hasta ahí.
Sin embargo -explica Fields- los sujetos debían escribir la secuencia de números con la mano izquierda si eran diestros (y viceversa), usando el meñique para escribir el primer número y el dedo anular para escribir el segundo, su dedo medio para escribir el tercero y su dedo índice para escribir el cuarto número. El uso de los pulgares no estaba permitido, por lo que el meñique escribió el quinto dígito.
Los participantes recibieron ensayos de 10 segundos, con descansos intercalados de otros 10 segundos. Tenían que escribir la secuencia de números lo más rápido posible y con la mayor precisión durante cada sesión de práctica.
Mientras tanto, los investigadores utilizaron magnetoencefalografía (MEG) para controlar la actividad cerebral e identificar mejor dónde fluye la actividad neuronal del cerebro.
Observaron que la velocidad y la precisión no aumentaron durante cada sesión de práctica de 10 segundos; sino que se incrementó después de cada período de descanso de 10 segundos, de modo que el rendimiento fue incrementalmente mejor en la siguiente sesión de prueba.
Otro descubrimiento fue que las repeticiones instantáneas atravesaron el cerebro 20 veces más rápido que en la actuación en vivo. "La actividad neuronal atravesó partes del cerebro que se sabe que son importantes para la memoria y la habilidad motora, especialmente en el hipocampo y la corteza sensoriomotora, entre otras regiones", indica el neurocientífico.
Entonces, ya sabes, para aprender mejor, hay que tomar algunos intervalos de descanso. También resulta menos frustrante.