A esto Mauricio Pellegrino le opuso algo similar, con Federico Mancuello y Gerónimo Poblete como internos y Agustín Bouzat y Lucas Janson (dos ex-Boca) por afuera. Y la experiencia de estos cuatro prevaleció por encima, especialmente, de los jóvenes Almendra y Montes.
Es que justamente los dos chicos boquenses nunca pudieron con la ubicuidad de Poblete, pero y sobre todo, la calidad y el despliegue de un muy maduro Federico Mancuello, en torno del que se generaron las mejores posibilidades del conjunto local.
Por eso Vélez dispuso cuantitativa y cualitativamente de la pelota y dejó, durante el transcurso del primer tiempo esa sensación de superioridad que lo acercaba más al arco defendido por Agustín Rossi que Boca al de Lucas Hoyos.
Y como todo parecía cuestión de tiempo y el propio público local parecía intuir con su aliento que jugando así, el gol iba a caer tarde o temprano, cuando pisando los 40’ Mancuello lo dibujó con un zurdazo cruzado que se clavó contra el segundo palo de Rossi.
Para entonces las dos líneas de cuatro boquenses ya habían dejado de cumplir su objetivo de contención, que también se desfasaba cuando entraba en acción otro talentoso como el joven Thiago Almada.
Para la segunda mitad Boca necesitaba un cambio de postura urgente, pero su pasividad y la mayor ambición del dueño de casa ya lo puso más cerca del segundo tanto, porque a Boca, pese a los ingresos de Norberto Briasco por un inexpresivo Cristian Pavón (se lo devoró el lateral izquierdo Francisco Ortega) y Aaron Molinas para tener una pelota que nunca había encontrado su reemplazado, Ramírez, la igualdad siempre le quedó muy lejos.
Y salvando la distancia porque jugó casi todo el partido con 10 hombres por la expulsión de Marcos Rojo, en la noche de este mismo domingo (24/10) Boca volvió a repetir ese funcionamiento inexpresivo que observó en el superclásico que perdió un par de jornadas atrás en cancha de River.
Claro que esta vez fueron 11 contra 11 durante los 90’ y entonces no hubo excusas más que aceptar la superioridad de un rival que tiene el mejor plantel del fútbol argentino, inclusive por encima de los dos mencionados Boca y River.
Y como para muestra solo hace falta un botón, que Boca no haya registrado un remate puro al arco de Hoyos en todo el partido y encima recibiera el segundo tanto, de Cristián Tarragona, con un zurdazo bajo sobre la hora, fueron dos aristas de un mismo puñal que lo devolvió a la realidad de un equipo todavía muy en formación, al que le cuesta jugar ante rivales armados como el de la noche de este mismo domingo (24/10)
En consecuencia, Vélez se acomodó en la Tabla Anual arriba de todo y con 10 puntos de ventaja sobre Boca, que hoy podría ser el segundo en clasificar a la Libertadores 2022 si es que River consolida con el título la ventaja que lleva en la LPF y teniendo en cuenta que Colón, el otro que los separa, ya está por haber ganado la Copa de la Liga.
Así, Vélez volvió a ganarle a Boca, algo que no conseguía desde 2015, y de haber tenido un mejor arranque de campeonato, donde sumó media docena de fechas sin triunfos ni marcar goles, hoy podría estar peleándole el campeonato mano a mano a River, del que lo separan ocho puntos y con un partido más jugado, apenas una unidad por debajo del único escolta que es Talleres y con siete fechas por delante para la finalización del certamen.
Por su parte, Boca quedó en el cuarto lugar, con la misma cantidad de puntos que Lanús y una unidad por debajo de los velezanos, sumando a esto el saldo negativo de la lesión del lateral derecho Marcelo Weingandt en el primer tiempo, cuando sufrió la luxación del hombro derecho.
#TorneoSocios | Fecha 18 | resumen de Vélez - Boca