Bajo ese contexto, en casi todos los sectores existe una expectativa de reconfiguración. De cara al 2030, la mayor parte de los puestos de trabajo tendrán alguna implicancia respecto a la inteligencia artificial y el procesamiento de información (86%), la robótica y la automatización (58%), y la generación, almacenamiento y distribución de energía (41%).
Por otra parte, las empresas esperan que haya un incremento en la demanda salarial fruto del creciente costo de vida global. Para poder llevar adelante un crecimiento de la paga, las compañías tendrían previstos nuevos filtros laborales.
Al respecto, los departamentos de recursos humanos pasarían a centrar su atención en cualidades como pensamiento creativo y analítico, resiliencia, flexibilidad, liderazgo, influencia y agilidad, según el informe. Así, los cambios proyectados implican una adaptación del 39% de las habilidades clave requeridas en la actualidad.
Naturalmente, la transformación derivará también en la solución menos deseada: despidos. En ese orden, el 40% de las empresas tendría previsto reducir fuerza laboral a medida que sus habilidades se vuelvan menos relevantes.
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Los trabajadores deberán adaptarse, una vez más.
Habilidades y trabajos: Los que sí y los que no
El combustible de la nueva revolución laboral será el campo digital y de la IA en particular, siendo los empleos relacionados a ellos los más susceptibles de “explotar”. Mientras que, en contrapartida, los trabajos capaces de ser automatizados experimentarán una tendencia a desaparecer.
Bajo esa lógica, trabajos como especialista en big data, los ingenieros de tecnología financiera, los especialistas en inteligencia artificial y aprendizaje automático y los desarrolladores de software y aplicaciones tendrán un periodo próspero. También lo tendrán ingenieros en energías renovables, ciberseguridad, ingenieros ambientales y especialistas en vehículos autónomos y eléctricos.
Por fuera de lo digital se destacan otros servicios que, por diversos factores, tendrán tendrán fertilidad laboral. Entre ellos se destaca enfermería y salud, educación y gestión de talento, seguridad, agricultores, conductores de reparto o trabajadores de la construcción, trabajadores sociales o asistentes de cuidado personal.
En cuanto a los puestos que podrían sufrir inconvenientes, se encuentran algunos como cajeros, administración, secretarias, vendedores de entradas, conserjes, bedeles e ingresantes de datos, entre otros. También decaerán empleos relacionados con destreza manual, la resistencia y la precisión.
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Dominar la IA será crucial para tener trabajo.
La reconversión en Argentina, desafío doble
Para Argentina, la transformación del mercado laboral llegará con un desafío local añadido. Se trata de la migración de miles de personas laboralmente activas que han sido o serán expulsadas del sector público nacional por política estatal y deberán volcarse al ámbito provincial, municipal o al privado para poder subsistir.
Por otro lado, Argentina sufrirá en 2025 cambios profundos a nivel de legislación laboral. A partir de la Ley Bases y algunos cambios iniciales, el oficialismo intentará introducir un nuevo paradigma que deberá tener en cuenta las proyecciones publicadas por el Foro Económico Mundial.
Ello, sumado a escollos educativos, sociales y económicos vigentes, dará como resultado un periodo incluso más desafiante en particular para el mercado laboral argentino.
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Los servicios de salud tendrán un lugar especial.