Además, los spreads actuales de los EMHY siguen lejos de los niveles de crisis —como los 1.193 puntos registrados en marzo de 2020—, por lo que aún hay margen para que los shocks externos generen un mayor impacto sobre la deuda argentina.
En este contexto, tal como señalan desde Facimex, el nuevo escenario financiero internacional se transforma en la principal amenaza para el plan económico oficial, que necesita sí o sí que el país recupere el acceso al financiamiento externo. El Tesoro sigue cubriendo vencimientos con reservas, y el objetivo de volver al mercado en julio para refinanciar pagos de capital comienza a verse cada vez más difícil de cumplir.
Con la tasa de los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 años en 4,2%, se requeriría un Riesgo País cercano a los 550 puntos básicos para colocar deuda externa a tasas razonables, algo que hoy parece inalcanzable. Un nuevo acuerdo con el FMI podría oxigenar las reservas y contener el riesgo, pero en el corto plazo, el devenir de los bonos soberanos estará atado a la evolución del contexto global más que a los fundamentos locales.
Qué hacer
Frente a este panorama, las carteras de renta fija en dólares deberían adoptar un enfoque más conservador. El movimiento lógico es reducir la exposición a títulos soberanos y priorizar bonos corporativos o provinciales con mejor calificación crediticia y menor duration, ya que son los que menos sensibilidad presentan ante un eventual nuevo widening.
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