
Es que mientras un grupo pugna por un alineamiento geopolítico con Estados Unidos, que agilice el cierre del acuerdo de renegociación de la deuda argentina con el Fondo Monetario Internacional, otros sectores piden desmarcarse de un plan que limite el crecimiento de la actividad productiva y reinstale a Argentina como productor de un solo eslabón en la cadena global, lo que implicaría el fin de la sustitución de importaciones.
Pero más allá de las diferencias políticas, algunos referentes aclararon que "existen casi todos los puntos en común en el plan de reindustrialización", pero admitieron que "hay una animosidad con el Gobierno por una disputa lisa y llana por el poder".
"Están queriendo imponer una mirada de gestión para demostrar el peso que tienen como empresas", se quejó uno de los líderes de la UIA en diálogo con el sitio 'BAE Negocios'.
En la cumbre industrial que se realizó la semana pasada en Parque Norte sucedió una situación confusa. En el panel "Política externa para el desarrollo exportador", del que participó el canciller Santiago Cafiero, estaba prevista la coordinación del ex presidente de la entidad Miguel Acevedo. Pero un par de horas antes del cónclave se cambió de anfitrión. Luis Betnaza, vicepresidente primero de la UIA y representante del Grupo Techint, saltó a escena y mantuvo la charla con el ex jefe de Gabinete.
La pregunta que abrió el juego del debate buscó una definición de Santiago Cafiero sobre el posicionamiento de Argentina ante la profundización de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, con la aclaración de que los empresarios argentinos preferían una economía de mercado sin intervención estatal, en un claro ataque al gigante asiático.
"Usan la conferencia industrial para desplegar sus intereses como grupo", se quejó uno de los industriales que quedó de la vereda de enfrente de Betnaza. El vice primero de la UIA no está solo. Varios integrantes de la mesa chica y de regionales, como Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos, sostienen una posición que tensa las relaciones con el Gobierno.
Del otro lado hay otro grupo de industriales que, "con matices ante las decisiones del Gobierno", empuja para abrir el grifo de las relaciones con el Ejecutivo. "Si dejamos que los ministerios hablen con las cámaras y las empresas de manera directa, la UIA dejará de ser el actor principal para resolver las necesidades del conjunto de la industria", se quejaron los referentes, varios de los cuales integran sectores sensibles y regionales que muestran números de una fuerte recuperación, como Santa Fe.
"Se nos metió la grieta en todos lados de la UIA, incluso hasta en los jóvenes, un ámbito que estaba reservado para la mirada del futuro", se lamentó un dirigente que participa de la mesa de conducción.