Pese a los reproches, el gobierno mexicano mantiene la esperanza de alcanzar un acuerdo integrador que abarque comercio, seguridad y migración, lo cual podría redundar en una modificación o suspensión de la medida antes de su ejecució.
La medida representa un nuevo paso en la escalada proteccionista de su administración, y se enmarca en una estrategia global que ya afecta a más de 20 países.
Según Trump, la imposición busca corregir desequilibrios comerciales históricos con la UE y presionar a México por su gestión en la lucha contra el fentanilo, alegando que aún es insuficiente a pesar de avances. El mandatario advirtió también que estos gravámenes podrían ajustarse "al alza o la baja" según evolucione la cooperación de los socios implicados.
En cuanto a la UE, el anuncio intensifica una política que comenzó en abril con diversos aranceles sectoriales —25% a autos, 50% a acero y aluminio, y un 10% general— y ahora dispara la cuota al 30% como parte de una amenaza mayor si Bruselas responde con medidas similares.
Impactos económicos y comerciales de estos aranceles
El nuevo arancel golpearía duramente: en 2024, México exportó a EE.UU. más de US$500.000 millones, gran parte exenta del Tratado comercial entre los países de América del Norte. En la UE, las exportaciones al mercado estadounidense alcanzaron alrededor de € 532.000 millones, concentradas en sectores como el farmacéutico, automotriz, maquinaria y electrónica.
La amenaza de “escalada” que acompañó el anuncio sugiere que cualquier represalia por parte de la UE o México podría traducirse en nuevos incrementos del gravamen.
La medida de Trump refuerza su enfoque unilateral basado en la presión comercial como instrumento de poder. Sin embargo, la estrategia genera fuertes tensiones diplomáticas, incertidumbre para las economías globales y amenaza con dinamitar la estabilidad del sistema de comercio internacional si no se logra una salida negociada antes del 1 de agosto.