Iñaki Arreseygor, el gran perdedor
Sin lugar a duda, el titular de la recientemente creada Agencia de Puertos y Navegación ha perdido la confianza de parte del gobierno nacional luego de no haber sido capaz de llevar adelante la tan esperada licitación para la adjudicación del dragado de la llamada Hidrovía Paraná Paraguay.
“Las investigaciones iniciadas para buscar culpables por parte del PEN por ahora apuntan a el y a sus funcionarios de confianza quienes reconocen su desconocimiento absoluto en materia fluvial y marítima”, indican a este medio funcionarios de línea llegados durante la gestión de Alberto Fernández a quienes se les pidió quedarse en sus puestos.
El comentario resulta procedente al conocerse que el proyecto de decreto desregulador para el sector presentado por el todavía funcionario fue desechado de plano y reemplazado por otro que lleva la firma del Secretario de Desregulación, Antonio Rossi, quien si goza de la confianza de Sturzeneger.
No obstante, el ministro acaba de devolver el borrador al firmante para que agregue un poco más de motosierra a efectos de que desaparezcan definitivamente algunas actividades que molestan a las “Fuerzas del Cielo”.
Estocada final
Con la habitual facilidad con la que el gobierno de Javier Milei destroza leyes a fuerza de decretos (una ley no debería ser modificada por una norma de entidad jurídica inferior) el prácticamente imparable mega decreto desregulador de la actividad marítima y fluvial determina:
- Otorgamiento del “Cese de Bandera” de cualquier buque con pabellón nacional sin más requisito que la solicitud del propietario.
- Desamparo inmediato del tripulante enrolado en un buque con cese de bandera pudiendo este optar entre solicitar licencia sin goce de haberes, acogerse a la indemnización naval o “negociar con el armador algún otro arreglo”.
- Los nuevos contratos de ajuste (laborales) que se celebren entre armadores y marinos NO PODRÁN realizarse bajo las leyes laborales nacionales siendo la única obligación del empleador la de no abonar salarios mas bajos que los normados por la ITF ( entre US$ 200 y US$ 400).
- El cabotaje nacional deberá realizarse en buques de bandera nacional o de terceras banderas para lo cual la norma deroga o modifica buena parte de las prescripciones de las leyes 27.419 y 20.094 que regulan el funcionamiento de la Marina Mercante Nacional.
- La dotación mínima de seguridad a bordo de un buque que opere en aguas nacionales, pero bajo pabellón extranjero será fijada por el estado de abanderamiento y no por la autoridad marítima nacional (Autoridad a la que ya de autoridad no le queda mucho).
Por otra parte, la norma no se priva de aplicar un severo castigo a la alicaída Industria naval nacional habilitando la importación de todo tipo de insumos, repuestos y accesorios con arancel 0.
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Otorgamiento del “Cese de Bandera” de cualquier buque con pabellón nacional sin más requisito que la solicitud del propietario.
El almirante Storni se revuelca en la tumba
Lejanos están los días en los que el “Padre de los Intereses Marítimos Argentinos”, Vicealmirante Segundo Storni, daba cátedra asombrando al mundo sobre sus preclaros conceptos relacionados con el valor estratégico de la actividad marítima, fluvial e industrial naval de la Nación.
No tan lejanas están aquellas jornadas de 1982 donde quedó totalmente en claro que no es posible imaginar una operación naval militar sin el apoyo logístico de la Marina Mercante.
53 buques, 1.100 hombres y 6 mujeres ostentan con orgullo la condición de Héroes Veteranos de la guerra de Malvinas. 16 de ellos custodiarán por siempre las Islas dado que murieron en combate. Si tal como se lee, en combate.
El invasor británico, conocedor del valor estratégico de las naves mercantes, no dudó en hacerlas blanco de su artillería al tiempo que se aseguró de preservar a las propias dado que sin ellas el fracaso era inevitable.
Es importante destacar que una vez desaparecidos los buques mercantes nacionales de las aguas soberanas de la patria, se decreta la total inutilidad de la Armada Argentina ante un eventual empeñamiento de la fuerza en una situación bélica.
Deberá conformarse el Almirantazgo –y el país- a poseer una fuerza armada cuasi policial, destinada a vigilar pesqueros ilegales, asistir a la salvaguarda de la vida humana en el mar, difundir el carácter marítimo del país en los colegios secundarios y satisfacer las “marciales” puestas en escena del ministro Petri desfilando el 9 de julio e inventando cambios de guardia sin tradición ni sentido.
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Vicealmirante Segundo Storni: 16/07, Día de los Intereses Marítimos Argentinos.
Las otras perlas
El “talento” innovador del 'Coloso' (Apodo que inmerecidamente le otorgan algunos empresarios a Federico Sturzeneger) le ha brindado o pretende al menos brindar al país algunas otras genialidades marítimas, entre ellas podemos citar:
## Eliminación del practicaje obligatorio a bordo de buques nacionales o extranjeros so pretexto de la ausencia de fondos rocosos (SIC) en canales de navegación y puertos del país.
## Autorización para que buques bajo bandera de Paraguay naveguen las aguas nacionales con baqueanos de esa nacionalidad sin reclamar en modo alguno reciprocidad para que los profesionales argentinos hagan lo propio en aguas del vecino país.
## Eliminación de la obligación de contar con determinados elementos de seguridad y repuesto a buques que realicen navegación fluvial con la particular justificación que navegar en aguas fluviales es menos riesgoso que hacerlo en el mar ya que la costa está más cerca (SIC)
##Y la más estremecedora… Terminar inmediatamente con los “curros” y “mafias” que enquistadas en la Academia de Prácticos de la República Argentina, digitan el otorgamiento de títulos a un grupo de profesionales los que -con sus abultados honorarios perjudican a toda la cadena productiva del país.
"Ay Patria Mía"
Todos los marinos profesionales consultados por este medio juzgan casi imposible que el ministro pueda cumplir con este patriótico cometido si antes no se toma el trabajo de crear esa academia la que de momento no existe.
Conclusiones obvias, comentarios al pie innecesarios, estupor inevitable.
Los marinos, solemos terminar nuestras intervenciones con una frase genial del no menos genial Manuel Belgrano. “Una nación que deja hacer por otra una navegación que puede realizar por si misma, compromete su futuro y el bienestar de su pueblo”.
Lamentablemente para esta ocasión este cronista prefiere usar otra atribuida al prócer en su hora final. “¡Ay Patria mía!
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