Este acuerdo no solo reconfigurará el control de Aconcagua, sino que refleja una integración vertical estratégica: Vista fortalece su posición en el upstream convencional, mientras que Trafigura gana acceso logístico y comercial en el mercado local. Sin embargo, el éxito dependerá de la ejecución del plan de refinanciación y del alza de los precios del crudo, en un contexto de costos más elevados para la producción convencional, según un informe de Moody’s.
La deuda de Aconcagua Energía
Aconcagua Energía comunicó oficialmente a la Comisión Nacional de Valores (CNV), el 03/07, que continúa avanzando con su proceso de reestructuración financiera, tras haber incumplido nuevamente con el pago de sus Obligaciones Negociables (ONs). La novedad es que la firma logró formalizar un acuerdo preliminar con dos pesos pesados del sector: Vista Energy Argentina y Trafigura.
Ambas compañías, que mantienen relaciones comerciales y financieras con Aconcagua, decidieron suspender temporalmente sus reclamos patrimoniales mientras se desarrolla la negociación. El entendimiento, denominado “Acuerdo de Potencial Transacción”, contempla que, si se cumplen ciertas condiciones —entre ellas, reestructurar al menos el 90% de la deuda financiera existente—, Vista y Trafigura podrían participar activamente del nuevo esquema, incluso con aportes directos o indirectos de recursos.
Vista y Trafigura: Los socios estratégicos
Según el documento presentado a la CNV, Vista y Trafigura decidieron suspender el avance de sus reclamos patrimoniales contra Aconcagua mientras se ejecuta este proceso. Es un alivio temporal que le permite a la firma reordenar sus pasivos con cierta contención, aunque bajo condiciones estrictas.
Entre los requisitos principales para perfeccionar el acuerdo, se exigía que la empresa reestructure al menos el 90% de su deuda financiera existente, además de la firma de documentación definitiva. Si estas metas no se cumplían, el compromiso perdía validez.
Además, el pacto prevé que Vista y Trafigura podrían aportar recursos —ya sea directa o indirectamente— para facilitar el nuevo esquema financiero, siempre y cuando Aconcagua cumpla con los hitos pactados. En otras palabras: el respaldo está sujeto al éxito de la reestructuración, no es incondicional.
Un mensaje para el mercado
El comunicado del 3 de julio destaca que este Acuerdo de Potencial Transacción representa una “señal concreta de compromiso con la estabilidad operativa” y una hoja de ruta para una salida ordenada. Sin embargo, también reconoce que si la transacción no prospera, la compañía quedará expuesta a “iniciativas más disruptivas” por parte de sus socios.
Dicho en términos sencillos: si Aconcagua no logra convencer a sus acreedores ni ejecutar su propuesta financiera, el riesgo de intervención, ejecución o desmantelamiento patrimonial se mantiene latente.