Esta retracción golpea con especial fuerza al cordón industrial rosarino, históricamente considerado uno de los motores productivos más robustos del país. En este escenario, diversas plantas se encuentran total o parcialmente paralizadas —como ocurre emblemáticamente en el caso de Electrolux —, incapaces de sostener sus estructuras habituales frente a la falta de pedidos y el encarecimiento de los costos operativos.
La multinacional sueca Electrolux anunció el cierre de su planta ubicada en Rosario y el abandono de la producción local de electrodomésticos.
Las dificultades para la reconversión y la falta de financiamiento
Desde las esferas oficiales se suele señalar la necesidad de que el sector manufacturero impulse procesos de modernización y adaptación a las nuevas reglas económicas. Sin embargo, los referentes fabriles advierten que dicha transformación no puede llevarse a cabo de forma inmediata ni prescindiendo de un respaldo financiero adecuado.
El principal obstáculo radica en la ausencia de líneas de crédito con tasas accesibles que permitan fondear las inversiones necesarias. A esto se le suma una presión tributaria considerada asfixiante, lo que imposibilita a las compañías destinar recursos propios a la innovación tecnológica sin comprometer su supervivencia inmediata.
Presión fiscal, embargos y el dilema del empleo
Uno de los puntos centrales del reclamo sectorial gira en torno a las exigencias fiscales y las medidas de ejecución patrimonial. Si bien desde Asim no se objeta la vigencia de herramientas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) orientadas a proyectos de gran envergadura, se advierte una profunda asimetría respecto de las necesidades urgentes del entramado pyme local.
En el plano financiero cotidiano, las industrias denuncian un incremento en los embargos ejecutados por el organismo recaudador (ARCA), una situación que bloquea el manejo corriente de las cuentas bancarias e imposibilita el cumplimiento de obligaciones básicas como el pago de haberes y tributos.
Consecuentemente, la crisis impacta de lleno en el plano laboral. Mientras algunas firmas recurren a procedimientos preventivos de crisis o acuerdan cesantías para evitar el colapso financiero total, la decisión de despedir personal calificado se analiza con extrema cautela.
Las empresas intentan preservar a sus operarios especializados debido a la escasez de mano de obra capacitada, sabiendo que una eventual recuperación futura requerirá de saberes técnicos difíciles de reemplazar rápidamente.
Perspectivas y demanda de soluciones urgentes
Ante la gravedad del diagnóstico, el sector industrial sostiene que el margen de maniobra se reduce aceleradamente. Dado el rol multiplicador que la industria cumple dinamizando ramas asociadas como la construcción, el comercio y la cadena de proveedores, los referentes empresariales insisten en la necesidad imperiosa de instrumentar medidas de alivio en el corto plazo.
"¿Cuánto le queda a la industria santafesina en este contexto nacional? No nos queda mucho tiempo". "¿Cuánto le queda a la industria santafesina en este contexto nacional? No nos queda mucho tiempo".
La demanda central se resume en la urgencia de descomprimir la carga impositiva, facilitar el acceso a herramientas crediticias y generar condiciones estables que permitan preservar la producción y las fuentes de trabajo en la región.
La metalúrgica sigue en caída.
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