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Importante empresa textil pide concurso preventivo con $7.000 millones de deuda

La competencia importada y el crédito inaccesible empujaron a una famosa textil a pedir concurso preventivo por más de $7.000 millones.

La crisis de la industria textil suma un nuevo capítulo. IGT33 S.A., la empresa detrás de las marcas de indumentaria Rever Pass y Be Rebel, solicitó su concurso preventivo ante la Justicia con un pasivo superior a $7.000 millones, en un escenario que combina desplome de ventas, crédito inaccesible, competencia importada y una fuerte presión sobre los costos.

El caso vuelve a poner en discusión la estrategia económica del Gobierno, que aceleró la apertura comercial sin ofrecer, según la compañía, un esquema de transición para sectores que necesitan reconvertirse. La compañía IGT33 S.A. está en el centro de la discusión sobre la política económica actual.

La trayectoria de IGT33 S.A. en el mercado

IGT33 tiene más de cuatro décadas de trayectoria en el mercado argentino, más de 100 trabajadores, 13 locales en centros comerciales y una planta industrial propia en Ricardo Rojas, partido de Tigre. Desde 2007 integra tareas de corte, confección, estampería y bordado con sus áreas comerciales, administrativas y logísticas.

El deterioro financiero de la compañía

Los números de la compañía reflejan la profundidad del deterioro. Entre los ejercicios 2024 y 2025, las ventas cayeron de $15.475 millones a $11.814 millones en moneda constante, una baja de casi 24%. La ganancia bruta se redujo de $8.962 millones a $5.678 millones, mientras que los gastos de comercialización y administración alcanzaron $8.567 millones, segn publicó Infobae.

El resultado financiero agregó otros $1.200 millones negativos y el ejercicio cerrado en noviembre de 2025 terminó con una pérdida de $4.365 millones, frente a un rojo de $515 millones un año antes. En apenas un año, las pérdidas prácticamente se multiplicaron por nueve.

La empresa atribuyó la crisis a un proceso acumulado desde 2024, marcado por la retracción del consumo de indumentaria, el avance de las importaciones mediante plataformas digitales internacionales, el incremento de los costos productivos y un crédito que llegó a niveles cercanos al 100% anual durante 2025.

El CEO de la compañía, Pablo Sonne, explicó que la apertura importadora obligó a modificar la estructura productiva: “Tuvimos que hacer un cambio de matriz, dejar de tener una matriz productiva para adaptarnos a una de producto importado”.

Competencia desigual por plataformas online

El reclamo apunta especialmente a plataformas como Shein y Temu. Según la firma, esas empresas pueden vender directamente al consumidor argentino sin afrontar la estructura de locales, personal, cargas sociales, impuestos y logística que soportan las marcas nacionales. El resultado, sostienen, es una competencia profundamente desigual.

El problema, desde esta perspectiva, no sería solamente la apertura comercial, sino la ausencia de políticas que acompañen la transformación. Mientras sectores como la minería, el agro y el petróleo recibieron programas específicos y reducción de retenciones, la industria textil enfrenta la reconversión sin reforma laboral vigente, sin reforma impositiva concretada y con financiamiento caro.

Impacto en el negocio de shoppings y cierre de locales

La crisis también golpeó al negocio de los shoppings. Alquileres, expensas, publicidad y costos laborales dejaron de ser sostenibles frente a la caída de las ventas, por lo que la empresa cerró locales en centros comerciales y en la Costa Atlántica.

La situación financiera terminó de empujarla al concurso. La deuda bancaria alcanza unos $3.276 millones: el Banco Nación concentra alrededor de $2.264 millones y Banco Provincia unos $866 millones. A eso se suman $975 millones de deuda fiscal, $1.725 millones en obligaciones previsionales y compromisos laborales, sindicales y con proveedores.

Al 31 de mayo, IGT33 acumulaba además unos $262 millones en cheques diferidos a proveedores y 65 cheques rechazados por algo más de $300 millones. Los incumplimientos derivaron en embargos sobre sus cuentas.

El caso Rever Pass expone así una contradicción de la política económica: la apertura busca ofrecer productos más baratos a los consumidores, pero también puede dejar en el camino empresas, empleos y capacidad productiva cuando la transición no está acompañada por financiamiento y herramientas de adaptación.

¿Cómo sobrevivir al cambio de reglas?

Mientras el Gobierno apuesta a que la competencia externa genere eficiencia, compañías como IGT33 deben definir cómo sobrevivir al cambio de reglas sin desaparecer en el intento.

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