En este sentido, fue enfático: "¿Qué tiene que ver esto con los dólares de los ahorristas en el sistema financiero? Nada. Los depósitos en dólares están, en una gran parte, encajados (guardados) en el Banco Central y se computan a la espera de que eventualmente vayan los depositantes a retirar esos dólares de los bancos. Y el resto, en una parte menor, está prestado a empresas que cobran en dólares: exportadores.
Este es el gran cambio de lo que sucedía en la época de la convertibilidad. Después de la crisis de la convertibilidad, si hubo una regla que se respetó más allá de los gobiernos, fue que no podía volver a haber descalce de monedas en el sistema financiero. Es decir, no podía haber depósitos en dólares que después se prestaran a personas que cobraran en pesos porque ante cualquier devaluación esos deudores no iban a tener la posibilidad de devolverlos".
Respecto a la corrida de depósitos, suavizó su impacto: "Desde principios de octubre han salido unos US$600 millones, pero es un porcentaje menor. No hay nada demasiado importante hasta ahora en corrida de depósitos en dólares y, si lo hubiera, más de US$11.000 millones están en encajes en el Banco Central y el resto está prestado a importadores.
Nuestro cálculo con Amilcar Collante marca que las reservas del Banco Central están en US$2.907 millones, que es por debajo de la tenencia de oro, que es de US$3.690 millones".
"Más allá de que salió el Banco Central a explicar que los depósitos en dólares no corrían peligro, cuando se salen a aclarar este tipo de cosas se genera más nerviosismo en lugar de desactivar ese cúmulo de rumores, sobre todo cuando viene de fuente oficial.
Siempre lo digo: esto empieza a generarse en medio de una gran fragilidad de las reservas del Banco Central con información poco transparente respecto a cómo son las intervenciones en el mercado cambiario", cerró.