Para México, el modelo de exportación de GNL se basa en la distribución logística en base a una integración directa con la producción estadounidense. Es decir, las plantas mexicanas son encargadas de licuar el gas que llega desde USA, para luego distribuirlo a nivel global desde una posición ventajosa a nivel logístico y en alta mar.
De esa manera, México encontró la forma de integrarse a la cadena ofreciendo a las fuentes una vía más ventajosa para unir destinos entre el Atlántico y el Pacífico sin tener que pasar por el Canal de Panamá. Cuestión que reduce costos considerablemente.
En ese orden, el mercado asiático sería uno de los destinos a los que México quiere apuntalar como cliente. Con salida directa a ese rumbo, las plantas licuadoras mexicanas cuentan con la mencionada ventaja para hacer llegar más rápido y a menor costo el GNL a tierras asiáticas.
Argentina y Vaca Muerta
A diferencia de México, la producción argentina tiene control directo sobre el yacimiento, lo que supone una ventaja importante a la hora de regular el precio para salir a competir. Aún en una etapa temprana de desarrollo, la generación local de GNL podría alcanzar un rendimiento muy alto en los próximos años a nivel global, con múltiples mercados como destino y entre ellos el asiático.
No obstante, las condiciones geográficas de Argentina respecto a México podrían ser un condicionante a favor del país norteamericano. Con una mayor distancia respecto al resto de los destinos, la producción argentina tendrá que sortear desafíos logísticos importantes para llegar a las costas de la demanda siendo competitiva.
Para ambos países, el desafío común que se presenta es el desarrollo de la infraestructura que les permita ser competidores serios en el mercado mundial. Con la necesidad de inversiones mega millonarias, tanto México como Argentina compartirán el objetivo de hacer crecer sus capacidades energéticas.
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El gas de Vaca Muerta en Argentina.
Foto: NA