Acatando la resolución oficial, los gremios levantaron la huelga y desactivaron los piquetes en los accesos portuarios y plantas fabriles desde las 15 horas de la misma jornada. En contrapartida, las compañías del sector quedaron legalmente imposibilitadas de ejecutar medidas disciplinarias, sanciones o quitas en las remuneraciones del personal.
Con el paro en suspenso, la disputa se trasladó nuevamente al ámbito administrativo. Las partes involucradas mantendrán una audiencia formal el próximo viernes en la Secretaría de Trabajo de la Nación, ubicada en la Ciudad de Buenos Aires, con el objetivo de encauzar el diálogo y destrabar la paritaria de una de las ramas industriales más determinantes para el comercio exterior y el ingreso de divisas de Argentina.
Reclamo de mejoras salariales
Desde la perspectiva sindical, los representantes de los trabajadores argumentaron que el sector empresarial violó el acuerdo firmado el año anterior, el cual contemplaba una revisión de los salarios en función del índice inflacionario y el escenario económico.
A su vez, denunciaron que las firmas exportadoras percibieron beneficios extraordinarios derivados de la baja en las alícuotas de retenciones, contrastando esto con la falta de actualización en los haberes de los empleados.
La postura gremial sostiene que, según datos del INDEC, el sueldo inicial de la actividad debe alcanzar los 2.802.754 pesos para garantizar el sustento básico de un hogar.
"No estamos dispuestos a aceptar ni una rebaja ni un congelamiento salarial". "No estamos dispuestos a aceptar ni una rebaja ni un congelamiento salarial".
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"El compromiso asumido en la paritaria del año pasado indicaba que entre el 27 de abril y el 2 de mayo de este año analizaríamos la evolución de las variables económicas del país y su impacto en el salario para negociar los aumentos necesarios", señalaron.
En la vereda opuesta, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) rechazó las exigencias salariales catalogándolas como excesivas y defendió el esquema de haberes vigente en el sector.
A través de números estadísticos, la entidad patronal remarcó que los ingresos iniciales de los aceiteros se encuentran muy por encima de la media del empleo privado formal en el país y que las subas otorgadas desde enero superaron el avance de la inflación. Finalmente, justificaron su posición advirtiendo sobre las dificultades del sector, marcadas por una retracción de la producción en el primer trimestre y una contracción del 9% en la molienda de soja en comparación con el período 2025.
"Paralizar una actividad estratégica no fortalece al país: lo debilita", expresaron desde la cámara empresaria.
El viernes será clave
El dictado de la conciliación obligatoria desactiva temporalmente un foco de alta conflictividad en un sector estratégico para la economía del país, devolviendo el conflicto al terreno del debate institucional.
El escenario plantea una profunda polarización: por un lado, los sindicatos exigen que la rentabilidad empresarial y los derechos de los trabajadores se reflejen en un piso salarial que acompañe el costo de vida; por el otro, las empresas argumentan la necesidad de moderar los costos laborales frente a un contexto de caída en los niveles de molienda y actividad industrial.
La audiencia del próximo viernes pondrá a prueba la capacidad de negociación de ambas partes para hallar un punto de equilibrio que evite la reactivación de medidas de fuerza que afecten directamente al comercio exterior argentino.
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