El dólar se mete en la campaña y el BCRA se prepara
Preocupa la situación del dólar blue por los fuertes cimbronazos que pega cuando las manos amigas del Frente de Todos no aparecen o se demoran en hacerlo.

Preocupa la situación del dólar blue por los fuertes cimbronazos que pega cuando las manos amigas del Frente de Todos no aparecen o se demoran en hacerlo.
Ayer (19/07), cerca de las 11:30, se rompió los $180 en la City Porteña y en las provincias fue en donde más se sintió porque llegó valer $184.
Luego, la situación volvió a su cauce y terminó en un promedio de $180 en la Ciudad de Buenos Aires. De todas maneras, no dejó de significar la mayor brecha cambiaria de los últimos seis meses, comparado con el oficial, que a su vez saltó 25 centavos a $101,72.
Uno de los datos clave que dejó la jornada bursátil pasada fue la compra de US$1.000 millón por parte del Banco Central en lo que va de julio.
En tanto, la industria volvió a la senda de recuperación, según un estudio del Centro de Estudio para la Producción (CEP XXI), bajo la órbita del Ministerio de Desarrollo Productivo de Matías Kulfas. El informe habla de un crecimiento interanual de 14,9% y de 8,2% respecto al mismo mes de 2019.
La Argentina continúa con serios inconvenientes sin resolver y cada vez que en Wall Street sucede algo, no importa qué, saltan los tapones.
Ayer (19/07), la OPEP tomó una resolución que hizo derrumbar el petróleo y la variante Delta disparó contagios e índices de muertes.
Argentina sufrió esa situación y los bonos cerraron en baja y el riesgo país avanzó 33 puntos a 1.623 puntos.
El periodista Jorge Herrera, desde Ámbito Financiero, reportó:
Los economistas Elina Ribakova, Benjamin Hilgenstock, y Jonathan Fortun actualizaron las estimaciones del IIF del pass through en mercados emergentes y fronterizos para ver la dinámica de la inflación a largo plazo. En sus conclusiones sostienen que el pass through promedio para los primeros seis meses de una depreciación del 1% en los emergentes es inferior a 0,1 (puntos en el IPC por cada 1% de depreciación del tipo de cambio). Ha caído marginalmente ya que entre 2000 y 2010 era de 0,08 y pasó a 0,06 entre 2011-21.
Mientras que en el caso de los fronterizos aumentó sustancialmente y está más cerca de 0,3, pero los resultados son muy variados según los países. Entre 2000 y 2010 el indicador era de 0,13 y entre 2011 y 2021 pasó a 0,29. Además, las estimaciones del IIF muestran que en emergentes el pass through se estabiliza en el nivel estimado en 3 a 4 meses, mientras que en los fronterizos continúa aumentando durante más tiempo antes de estabilizarse en 5 a 8 meses y luego disminuye a ligeramente por encima de 0,2 después de 12 meses.
El estudio destaca que el pass through es todavía muy elevado en Argentina, Rusia, Turquía y Ucrania. Y pronostican que en 2021 una tasa de pass through más alta y un tipo de cambio débil mantendrá a los bancos centrales cautelosos. De modo que, si bien es un tema muy estudiado en Argentina, aunque a veces soslayado a la hora del diseño de la política económica, esto confirma la inquietud del BCRA por evitar un salto discreto en el tipo de cambio oficial, pese al nivel de la brecha. Esto retroalimenta el debate sobre cuánta vida tiene un retraso cambiario en las actuales circunstancias. Pero lo cierto es que el menor ritmo de devaluación solo apunta a desacelerar la tasa de inflación mensual en año electoral. Y a la vez brinda una somera idea de lo que puede venir más adelante en materia inflacionaria.
Al típico segundo semestre de escasez de dólares a través del campo, ahora se suma el factor climático.
Tal como informó El Cronista Comercial, un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires destaca que "el escenario climático 2021/2022 apunta a un perfil similar, pero con rasgos menos severos que los observados en la temporada anterior 2020/2021".
Se refiere en concreto a la llegada de otra temporada de sequía, derivada del fenómeno La Niña, y que ya está empezando a mostrar indicios de lo que vendrá.
Así las cosas, la situación del dólar y el impacto inflacionario tanto durante el calendario electoral como después de las elecciones, condicionan la mirada de los argentinos sobre el corto y mediano plazo.