La situación de los préstamos personales está estrechamente vinculada con el deterioro de la calidad crediticia. Barbero señaló que la irregularidad “ha frenado la actividad de esta línea”, mientras los bancos concentran esfuerzos en recuperar clientes en mora. Del otro lado, los consumidores enfrentan ingresos disponibles limitados, tasas de mercado y plazos que reducen los incentivos para volver a endeudarse.
Hipotecarios y prendarios crecieron en septiembre
En contraste, las líneas con garantía real mostraron una dinámica más favorable. Los créditos prendarios crecieron 1,3% en términos reales durante septiembre y alcanzaron un saldo de $6,6 billones, aunque todavía se ubicaron 10,1% por debajo del nivel de un año atrás.
Los hipotecarios fueron el segmento de mayor expansión. Incluidos los créditos ajustables por UVA, alcanzaron $9,1 billones, con una suba real de 3,5% mensual y 29,8% interanual. En términos nominales, avanzaron 5,4% en el mes y 73% en un año, impulsados por los anuncios oficiales que establecieron un techo para las tasas y prometen mayor fondeo con participación de la Anses.
El crédito en dólares gana terreno en Argentina
El financiamiento en dólares también ganó terreno tras la flexibilización de las condiciones para acceder a estos préstamos. El stock llegó a US$ 26.170 millones, con aumentos de 3,7% mensual y 39,8% interanual. Los préstamos comerciales representaron el 74,2% de esa deuda y alcanzaron US$ 19.407 millones. A su vez, las tarjetas en dólares crecieron 28,2% hasta US$ 859 millones y los prendarios aumentaron 0,6%, hasta US$ 1.409 millones.
La morosidad como freno a la reactivación
La morosidad, sin embargo, sigue siendo el principal obstáculo. La irregularidad permanece en niveles elevados de los últimos 20 años. Según un informe de la consultora 1816 basado en la Central de Deudores del Banco Central, la mora de las familias bajó levemente de 12,9% en julio a 12,8% en agosto, mientras que la del sector privado se mantuvo en 7,7%.
La evolución fue diferente para las empresas, cuya morosidad pasó de 3,6% a 3,8%. Así, la mejora entre los hogares no alcanzó para modificar el indicador general.
El sistema financiero cuenta con una herramienta para contener el problema: la refinanciación. Actualmente, los bancos permiten que unos 115.000 deudores se pongan al día cada mes, sobre un universo estimado de 6 millones de morosos si se incorporan también los créditos no bancarios, como tarjetas de supermercados y billeteras virtuales.
El desafío, por lo tanto, pasa por combinar refinanciaciones con una recuperación efectiva de la colocación de nuevos préstamos. Aunque la desaceleración de la inflación ofrece un escenario algo más favorable, los datos de septiembre todavía muestran que la reactivación del crédito, especialmente el destinado al consumo, permanece lejos de consolidarse.
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