Desde el lunes cuando recibieron la noticia del cierre, se apostaron en la puerta de la planta para reclamar una solución y el pago adeudado. "Queremos el apoyo de la Federación del Papel, necesitamos que nos asesoren. Por ahora no estamos tomando la fábrica, queremos que nos paguen y seguir trabajando", contó Bonomi.
La fábrica no pagó ni aportes jubilatorios, ni obra social, ni aporte sindical. Los primeros telegramas que comenzaron a llegar explican: "la empresa ha colapsado en forma irreversible, económica y financieramente. Cesa su actividad y dispone el cese definitivo".
En la planta quilmeña, Ansabo hacía bobinas de papel, pero hace un tiempo que comenzó a faltar la materia prima, fardo y cartón reciclado. "Pedimos que se acerque el intendente Martiniano Molina o la gobernadora, estamos desamparados. Sólo nos ayudan los vecinos que nos acercan yerba, azúcar o los trabajadores de otros gremios", explican.
"A medida que podamos empezar a vender las máquinas les iremos depositando los sueldos adeudados. No sabemos como les pagaremos las indemnizaciones", dijeron los hermanos Angeletti, según cuentan los empleados.
La caída en las ventas, la falta de materia primas, hacen imposible que Ansabo siga adelante. Los propietarios saben que no pueden salir a buscar un crédito con las altas tasas disponibles.
El índice de producción industrial manufacturero muestra para el rubro productos de papel una caída del 4 por ciento en mayo en comparación con igual mes del año pasado, y una baja del 5.4 por ciento en el acumulado del año respecto al mismo período del año anterior. En lo que respecta a la capacidad instalada, el bloque de papel y cartón también registró una caída, ya que pasó de una utilización del 70,5 por ciento en mayo de 2018 a 64,8 por ciento este año. Los datos fueron publicados por el Indec durante las últimas dos semanas.