Recordemos que el diseño de la herramienta tomó en cuenta las mejores experiencias de este tipo de relevamientos que realizan los bancos centrales de la región, como Brasil, Chile y México, además del propio proceso de aprendizaje del BCRA en la experiencia del REM entre 2004 y 2012.
Un relevamiento de estas características tiene como objetivo contribuir con la política de transparencia en la comunicación, fundamental para todo banco central que sigue un mandato primordial de estabilidad de precios. La información que proporciona resulta de gran relevancia, no sólo para las decisiones de política monetaria y económica, sino también para las decisiones de consumo e inversión, constituyéndose como un bien público al proveer a la comunidad la mejor información posible respecto de las estimaciones que realizan los especialistas sobre el comportamiento futuro de las principales variables económicas.
Fue diseñado e implementado por el economista Alfonso Prat-Gay a partir de 2004 y luego continuado por su par Martín Redrado cuando lo reemplazó por orden de Néstor Kirchner. Recordemos que Prat-Gay presidió la autoridad monetaria entre 2002 y 2004.
Luego del último informe de 2019, economistas cruzaron el optimismo que mantuvo dicho promedio del BCRA, en línea con el optimismo de Macri y su equipo económico.
Urgente24 consultó en la City Porteña las impresiones sobre esta medición que tanta polémica genera: "Para figurar en el REM, vos te tenés que anotar en el BCRA. Ahora bien, el BCRA te pide una serie de mediciones estándares.
La realidad es que, genuinamente, es muy caro para medir y las consultoras no tenemos esa estructura. El BCRA lo que te pide, por ejemplo, es actividad industrial y, salvo FIEL y alguna más, ninguna tiene estructura montada para medir eso. Sin embargo, todos los del REM contestan eso.
Por eso, le erra siempre por más de 20 puntos y no le pega ni al arcoirís. Entonces, el resultado es que es costosísimo e inútil", respondieron a este medio desde una consultora muy importante que prefiere no dar a conocer su nombre por cuestiones obvias.
Entre consultoras sin estructuras y las que pronostican para agradar al gobierno de turno, la medición fue perdiendo influencia en el análisis económico y en los informes de los propios economistas y empresarios, al punto tal de volverse insignificante como en la Era K. Por una cuestión u otra, nadie confía en el REM.
Lo insólito en este caso es que prevé una inflación en 2020 del 43%. La pregunta es: ¿De dónde sacan dicha proyección si está previsto un aumento en la emisión monetaria y todavía no está presentado el proyecto económico de Alberto Fernández?
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