En cuanto al tema de la deuda, él dijo respecto a la expectativa que el gobierno puso en solucionar este problema: "No estuvo bueno poner la deuda en el centro, hay muchas cosas por hacer, sin la necesidad de morir con la idea de que hasta que no se reestructure la deuda va a estar todo parado".
Tal como era de esperar, él se hizo eco del duro contexto internacional que se está dando en todo el mundo, con la epidemia del Coronavirus cada vez mas expansiva, el desplome del petróleo y el derrumbe de las bolsas. De todos modos se mostró cauteloso: "complica las cosas, pero no marca un antes y un después, la situación ya era difícil", reflexionó al respecto.
Ante la consulta de que si era más beneficioso para el gobierno comunicarle a sus acreedores que no estaba en condiciones de pagar, para así apelar al desgaste y un postergamiento de los plazos sin mayor dificultad, el dirigente de Consenso Federal asintió y recordó que ya el gobierno "reservó alrededor de 4500 millones para fines de deuda".
Esto lo llevó a marcar diferencias con la situación que le tocó atravesar en carne propia en 2005, año en el que como ministro de Economía de Néstor Kirchner estuvo al frente de negociaciones con los entonces directivos del FMI que finalizaron con éxito. "En 2005 la situación era distinta, ahora existe la posibilidad de una arreglo más abierto, lo que pasó hace 15 años ya no es posible reeditarse".
Y argumentó: "El default declarado por (Adolfo) Rodríguez Sáa nos puso en una situación auspiciosa de cara a las negociaciones. Nos agarramos de que no podíamos pagar para perfilar la negociación a nuestro favor". Se deja entender que si Mauricio Macri sí declaraba el default le hacía un favor a Alberto Fernández de cara al reperfilamiento.
Asimismo, Lavagna aseguró que la situación en 2002 era mucho peor. "En esa época la situación era extrema, hoy hay condiciones más favorables".
De todos modos, otra diferencia que marcó fue que en su momento en la mesa de negociación solo estaba la Argentina porque el FMI fungió como representante cobrador de los bonistas. En cambio "ahora son tres, el país, el Fondo y los propios bonistas que marcan su propia política de financiación".