Por eso, el equipo económico avanza con los REPO para pymes menores de 25 empleados, aunque eso es insuficiente. La expectativa, ahora que se da por hecho la extensión de la cuarentena, está puesta en un paquete integral para amortiguar.
Otro impacto en la economía del día a día tiene que ver el cambio de comportamientos en el consumo que dejará el coronavirus. La consultora Massot & Monteverde ya puso el foco en este punto:
Si la magnitud que tendrá la contracción global es difícilmente calculable —pues dependerá, esencialmente, del alcance y duración de la pandemia— más interrogantes genera en relación a su impacto local y, en particular, en los niveles de desocupación.
• Buena parte del sector privado quedará rediseñado cuando, Dios mediante, lo peor se haya superado.
• Es que el cambio temporario de prácticas laborales y de consumo derivará en cambios de hábito y otras modificaciones que se arraigarán con carácter más permanente.
• Es indudable que cuanto más se prolonguen los cambios derivados de las restricciones sanitarias, más se modificará la forma de trabajar, desapareciendo miles de puestos de trabajo y surgiendo otros nuevos.
• Está claro que esta suerte de “situación de guerra” lleva a la Casa Rosada a tomar medidas extraordinarias para amortiguar lo inevitable.
• Y procede también, a cambiar sus prioridades: en este marco, la baja de la inflación será sacrificada.
Ante el riesgo cierto de un colapso mayor de la economía, con la recaudación en picada y carentes de toda otra fuente de financiamiento, la proyectada disciplina se reconvertirá en un grifo monetario (no hay otra forma de sostener el paquete de asistencia anunciado hoy, que supuestamente representaría hasta 2 % del PBI).
• El plan de estabilización encargado a D. Heymann deberá esperar al shock inflacionario que dejará la máquina monetaria convertida en puntal del rescate de la economía.
Al economista Daniel Heymann se lo referencia en estos tiempos como el mentor argentino de Martín Guzmán pero el profesor de la UBA y ex director de CEPAL fue quien diseñó el Plan Austral, aquel que logró bajar la inflación de un plumazo durante el gobierno de Raúl Alfonsín.
El contador Guillermo LoCane advirtió sobre la reapertura del clearing: