En tanto, Voz Populi plantea un panorama similar en España:
Los 11.000 trabajadores que saldrán de CaixaBank y BBVA en los próximos meses no serán los últimos ‘caídos’ de la banca. Al contrario, los bancos que quedan en España -pocos en comparación con los que había hace dos décadas y muchos a ojos del Banco de España o el BCE- seguirán aplicando la tijera. Por mucho que le duela al Gobierno. La razón estriba en dos factores.
El primero es temporal: la inusualmente larga temporada de bajos tipos de interés ha estrechado el canal tradicional para hacer negocio (captar y prestar dinero). Hace un par de semanas, el consejero delegado de CaixaBank, Gonzálo Gortázar, dejó boquiabiertos a algunos competidores al admitir sin ambages que los depósitos y las hipotecas ya no funcionan. "Tenemos que ampliar la visión fuera de la caja, para que los números sumen. Si no, solo podemos seguir recortando costes y empequeñeciéndonos, y eso, al final, es un viaje al cero”, advirtió.
El segundo es estructural: los avances tecnológicos, que ya han obligado a sectores enteros a reconvertirse, están impactando de lleno en la banca y abren paso a rivales ‘outsiders’ de la talla de Amazon o Google. Con una diferencia considerable: la pandemia obligará a los bancos a hacer a corto plazo algunos deberes que pretendían hacer a largo.
Las empresas admiten que los confinamientos y el teletrabajo han hecho perder el miedo a muchos españoles que aún recelaban de las gestiones telemáticas. Como la madre del CEO que habla al inicio de este análisis. La tendencia es generalizada y está demostrada con cifras. No hay que buscarlas muy lejos. En 2020, BBVA sumó 7,3 millones de nuevos clientes en todo el mundo; un tercio de ellos (2,4 millones) llegaron a través de la ‘app’ o la web. “Esta cifra supone un salto del 56% respecto al año 2019”, recuerdan desde la entidad.
A su vez, aquellos clientes que no perdieron sus trabajos quedaron muy traumados por la incertidumbre global y se profundizó una estrategia familiar que costará desarmar: el desendeudamiento. Las personas ya no quieren endeudarse con las tarjetas o para comprar bienes y servicios. Simplemente, apelan a la racionalidad y la tranquilidad.
Por eso, los bancos intentan tentarlos con seguros de vida y de hipotecas.
Cataluña lidera
De acuerdo a un informe reproducido por El Independiente, 5.256 oficinas bancarias han desaparecido en Cataluña desde septiembre de 2008. La comunidad autónoma lidera el cierre de sucursales desde la crisis financiera y ha pasado de ser la región con más oficinas a ser la segunda, adelantada por Andalucía, según los datos a cierre de 2020.
La monografía Distribución de la población y accesibilidad a los servicios en España, publicada por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) y la fundación Ramón Areces, cifra en un 64,1% la reducción de sucursales en Cataluña.
En México, la situación no es muy diferente
De enero a marzo de 2021, los bancos cerraron 867 sucursales en el país y se dieron de baja más de un millón de contratos de tarjetas de crédito.
En contraste, la digitalización y el uso de medios alternos al efectivo mostraron un significativo avance.
De acuerdo con datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), las sucursales de los 50 bancos en operación del país, reportaron una disminución de 6,7%, manteniendo 11.912 puntos de contacto con los clientes, cifra menor a las 12.779 que sumaban en el primer trimestre de 2020, tal como reporta el portal Milenio.
Qué pasa en la Argentina
Según pudo saber Urgente24, hay centrales bancarias que proyectan despedir hasta el 20% de su personal.
Tras la pandemia, la crisis financiera se profundizó, ya que "de $5 , solo $1 va a parar a credítos del sector privado", detalló el asesor económico y financiero Salvador Di Stefano. "Los $4 restantes se reparten entre el Tesoro y el Banco Central" para cubrir el gasto fiscal. "¿Dónde está el negocio entonces?", se preguntan los empresarios del sector.
El analista financiero Christian Buteler advirtió:
"Bancos están a la espera de la autorización del BCRA para el cierre de sucursales. Mientras tanto, banco privado de primera línea, donde trabaja un amigo, transforma una sucursal que supo tener 8 posiciones comerciales, 4 de caja y 2 de back office a 1 cajero y 1 comercial para la atención de las cajas de seguridad.
Entraron a la pandemia como bancos tradicionales y saldrán como virtuales. En el medio, los fraudes producto de fallas de seguridad crecen exponencialmente y los usuarios quedan a la deriva.
Los bancos son principalmente transaccionales, quedaron caros y están siendo reemplazados por los Pago Fácil, Provincia Pagos, etcétera. Una vez que termine las "prohibiciones" se vendrán fuertes desvinculaciones.
Hoy, el principal negocio del banco es tomar depósitos de sus clientes y prestarlos al BCRA, para eso no se necesitan muchas sucursales Tampoco es la razón de ser de un banco".
Sin dudas, cuando el Poder Ejecutivo decida no renovar el decreto que prohíbe los despidos, se desencadenará una nueva ola de despidos en empresas muy importantes.