El próximo Gobierno no ha explicado aún cómo pagará la deuda, pero este jueves 28/11, en un evento de la Unión Industrial Argentina (UIA) el presidente electo adelantó: "Vamos a pagar el día que hayamos crecido, hayamos producido más, hayamos exportado más y hayamos conseguido los dólares con los que pagar esta deuda", dijo.
Aunque mucho se habla de la deuda y de los acuerdos que el próximo Gobierno debe afrontar con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Estado también tendrá que resolver qué hacer con China. Y es que una investigación reveló que Argentina está entre los cinco países de Latinoamérica que más dinero le debe a ese país.
"Los compromisos financieros totales de los cinco países de Latinoamérica que más deuda han contraído con las entidades públicas chinas ascienden a más de US$133.000 millones. Para ponerlo en perspectiva: es una cifra que supera al PIB de Ecuador", dice un trabajo de investigación realizado por la BBC.
El ranking de deudores a ese país lo lidera Venezuela, que tiene una deuda con China de US$ 67.200 millones, seguido de Brasil con US$ 28.900 millones.
Argentina se ubica en el cuarto lugar con una deuda con China de US$ 16.900 millones. Un poco menos que Ecuador, que suma una deuda de US$ 2 millones más que la de Argentina.
Y por último, se encuentra Bolivia, que tiene una deuda de US$ 2.500 millones.
"En estos dos últimos países, junto con Ecuador, los créditos suelen estar ligados a exportaciones chinas o a la construcción de obras de infraestructura por empresas chinas", detalla el informe.
Para Alberto Fernández la deuda que deja Mauricio Macri en la Argentina, -en recesión desde abril de 2018- es "delirante".
Según datos del Gobierno saliente, Argentina acumula una deuda pública de 314.315 millones de dólares, de los que casi 44.000 corresponden al préstamo de 56.300 millones aprobado el año pasado por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Sobre China:
En las últimas décadas, China ha exportado cantidades récord de capital al resto del mundo.
Sus préstamos directos y créditos comerciales han pasado de ser casi cero en 1998 a más de US$1,6 billones en 2018. Esta cifra equivale al 2% por ciento del PIB mundial. Pero en contra de lo que sucede con la mayoría de países, estos flujos de capital no son privados, de bancos o inversores particulares. Son nacionales, es decir, fondos canalizados a través de empresas o entidades financieras controladas por el Estado.
Sus principales brazos de inversión son el China Development Bank y el Export-Import Bank of China y a través de ellos el gigante asiático se ha convertido en el banquero de América Latina.