Sin embargo, también advirtió que “el ajuste externo tiene un costo muy alto en la inflación”, por la caída de la demanda de dinero y del traslado a precios de la devaluación, que “aumenta la caída del poder adquisitivo de los salarios”. En consecuencia, “el Banco Central tiene que sobrerreaccionar con la suba de tasas de interés, que amplifica la contracción del crédito”.
Según Furiase, la inflación puede comenzar a bajar desde junio al 2 o 2,5% mensual, en el mejor de los casos. Explicó que es "muy difícil" que la economía arranque, "por el ajuste monetario y la demanda enfriada”. “El Banco Central no va a poder bajar rápidamente las tasas de interés”, explicó, "el ajuste externo fuerza un mayor ajuste fiscal, porque el grueso de la deuda pública está en dólares, lo que complica la capacidad de repago y pasa factura con el riesgo país”.
Por su parte, Lorenzo enfatizó el tema de la inflación: “Del 4% mensual se puede transformar en un 10% mensual y escalar rápidamente”. “Si no podemos bajar el riesgo país, la transición a ese tipo de cambio más alto va a ser complicada, porque se puede hacer a la buena o la puede hacer el mercado”, observó.
También dijo que el programa monetario acordado con el FMI fue un "fracaso total". “La profundización del ajuste no nos está llevando a ningún lado”, agregó, “ya nos quedan pocas anclas nominales”.
Castiñera, por su parte, criticó la cuestión cultural y el modelo de "economía cerrada" basada en “sentarse sobre el dólar y las tarifas hasta que explote”. Finalmente, Guerezta destacó las posibilidades de "bajar las tarifas" a través del desarrollo de la producción de hidrocarburos.