Alberto resumió sus intenciones: "queremos que la economía se tranquilice, es imposible vivir así. En Argentina la demanda cae estrepitosamente y los precios suben, algo está mal".
En línea con el deseo presidencial, desde el equipo de Guzmán contaron que el propósito de la implementación y aumento de las retenciones “tiene un pago determinado”. Así, pusieron como ejemplo las retenciones a la carne con las que piensan “recaudar US$820 millones para un pago de agosto” y advirtieron que “cada una de estas cosas se acordaron con el FMI”.
En cuanto a las negociaciones con el Fondo, el encargado de llevarlas adelante confirmaron que será Daniel Marx, pero su accionar “dependerá de cómo se negocia en paralelo con los chinos y con los Estados Unidos, sobre quienes ya hay acuerdo”. En pocas palabras, la idea será “pagar intereses y postergar el pago del capital por un par de años”.
Y sobre los bonistas, la idea de Guzman sería una “quita importante” en los bonos en pesos.
En cuanto al dólar, el diagnóstico del ministro es que la moneda estadounidense “se debilitará a nivel mundial contra otras monedas” porque la inflación anual en USA estará por encima del 5% y que Brasil devaluará 10% el Real, hasta abril. En ese marco, dejarían “escapar” por un tiempo al “blue” para que “haya más brecha”. También se aplicará el aumento del 30% al contado con liqui.
El pronóstico del Palacio de Hacienda es que el dólar blue se ubique en los “$124 a fines de marzo, calculando un promedio entre las reservas del banco Central, los depósitos de particulares y el mercado negro”.
Una confesión: en el equipo de Guzmán dicen que el ministro le reconoce a Mauricio Macri que “dejó la macroeconomía bastante bien” y por eso ponen foco en la micro. Aunque dicen que las reservas de Central que dejó Macri son de apenas “US$7.200 millones en liquido”.
En cuanto a la micro: los funcionarios que trabajan con Guzman recordaron que las Leliq ya se bajaron al 58% y que buscan que bajen “apenas sobre el 40% en un año”. También bajarán encajes bancarios y la fuente indicó que “quieren tasa negativa y que los bancos presten plata o se vayan”.
Por último, en cuanto a la emisión monetaria que Guzmán ya dijo públicamente que no le gusta, en el equipo del ministro explicaron lo siguiente: “Hay un consumo retrasado de $230.000 millones. Hasta esa cifra será la emisión, porque no impactaría en la inflación, pero al final ese nivel de emisión se terminaría superando”.