El intenso movimiento alrededor de la licitación se explica no solo por el potencial, sino también por el escándalo de la causa de los cuadernos de las coimas, que salpicó a Gabriel Romero, el dueño de EMEPA, la socia local de la UTE que concesiona actualmente la ruta, junto a la belga Jan de Nul.
El estallido de la noticia provocó que los actores del sector aceleraran las gestiones para la preparación del pliego licitatorio, pidiéndole al gobierno nacional que garantice las condiciones de transparencia y participación de las entidades productivas, preocupadas por conseguir mejoras en los costos logísticos y ganar competitividad.
El proceso ya comenzó y según Idígoras, esperan "llegar con buenas noticias a fin de año".
Pero hace menos de dos semanas, desembarcaron allí también los chinos. Fue el viceprimer ministro de ese país, Hu Chunhua, con su comitiva, quienes arribaron en la Bolsa de Comercio de esa ciudad, donde mantuvo reuniones con Etchevehere, Lifschitz, y referentes del sector productivo.
Desde hace meses comenzaron a tomar fuerza las versiones que indicaban el interés de la empresa china Shanghai Dredging Company por competir en la licitación del dragado y balizamiento de la hidrovía Paraná-Paraguay.
En efecto, en los círculos empresarios no pueden desprender la llegada de Hu Chunhua de la fuerte avanzada china para quedarse con el contrato de dragado y balizamiento del río Paraná.
A China le interesa el acondicionamiento de la vía navegable ya que se trata de la puerta de salida de las exportaciones agroindustriales de buena parte del Mercosur. No en vano, en la Bolsa de Comercio de Rosario todavía recuerdan el interés y el certero convencimiento de jugar fuerte por ese negocio que mostró hace semanas el embajador de China en Argentina, Zou
Xiaoli, durante una visita a la entidad bursátil.
Si se presenta para manejar el dragado y balizamiento de la llamada "autopista fluvial" que tiene una extensión de más de 3400 kilómetros, se sumaría así a otra compañía china que ya está asentada en la zona como lo es Cofco, la cual tras adquirir Noble y Nidera se convirtieron en activos jugadores del negocio de exportación de granos. (También hay capitales chinos financiando ramales del Belgrano Cargas y del Ferrocarril San Martín y además en el corredor vial B, el único de los proyectos PPP que sigue en pie tras el derrape nanciero argentino).
De ahí que, según el sitio 'PuntoBiz', un enviado directo de la familia belga de la compañía Jan De Nul, socia en la Hidrovía, que tiene 7370 empleados y una flota de 83 embarcaciones principales, junto a la conducción del gremio de Dragado y Balizamiento fueron a la Bolsa, donde comenzaron un lobby conjunto para frenar la avanzada china en un negocio, que históricamente fue de los belgas y holandases.