Trazó un horizonte de incertidumbre para la economía argentina a partir de la irrupción del coronavirus. Estimó que en condiciones normales, el PBI habría crecido en el orden del 2,5%/3% en 2021, pronóstico que ahora se encuentra bajo nuevo análisis.
En cuanto al sendero fiscal, el superávit se alcanzaría en 2023, del 0,5%. Claro que esta estimación se hace sin tener a mano los efectos reales de las medidas preventivas contra la expansión de COVID-19.
Por otro lado, Guzmán afirmó que no se utilizarán más reservas para pagar deuda, siendo el vencimiento del próximo 07/05 por US$1.300 millones la última instancia para ese usa.
La presentación hecha ante los inversores, se invitó a los tenedores a iniciar "en el curso de la próxima semana discusiones constructivas dentro del marco macroeconómico" descripto este viernes.
Previo al contacto con Guzmán, el Fondo Monetario Internacional (FMI) emitió un informe en el que el superávit primario requerido para reducir el actual nivel de deuda pública de la Argentina y las actuales necesidades de financiamiento bruto hacia niveles manejables y consistentes con un crecimiento potencial satisfactorio, "no es económica, ni políticamente factible".
Además, señaló que -dependiendo del escenario- "el alivio en el servicio de la deuda en moneda extranjera necesario oscila entre US$ 55.000 millones y US$85.000 millones durante la próxima década".
El pronóstico anticipa que la oferta que el Gobierno podría hacerle a los acreedores implica una fuerte quita en capital e intereses, además de solicitar una fuerte ampliación de los plazos de vencimiento.