Según el diario El Cronista, en esa comunicación se intentará explicar a los rusos cuál es el procedimiento de control que realiza el país y evitar que haya nuevas suspensiones.
Los funcionarios de las áreas de Sanidad Animal e Inocuidad del Servicio Nacional de Calidad y Seguridad Agroalimentaria (Senasa) expondrán a sus pares del Servicio ruso de Control Veterinario y Fitosanitario (Rosseljoznadzor), los argumentos de la Argentina sobre el control que se hace a los productos exportados y remarcarán que el anabólico en cuestión no es nocivo.
Desde el Senasa indicaron que se involucrará al embajador argentino en Rusia, Ricardo Lagorio, interesado en mantener abierto ese mercado.
Según datos del Consorcio ABC citador por El Cronista, que agrupa a los principales exportadores bovinos, entre enero y octubre de este año se exportaron 51.533 toneladas de carne vacuna y menudencias por u$s 112,8 millones.
Una versión indicaba el enojo de algunos directores del organismo de control argentino con las autoridades rusas por el elevado nivel de exigencias, incluso algunas "cosas que no son lógicas". Frente a ello, pedirán una visita para habilitar también las plantas frigoríficas que faltan.
La ractopamina no fue detectada en cortes provenientes de Brasil, que podría aprovechar esta oportunidad para desplazar a la carne argentina.
En el Senasa aclaran que la sustancia "no es nociva" y que se elimina en 12 horas, un "tiempo de carencia reducido".
Además, insisten en que cada año salen del país cientos de contenedores con toneladas de productos cárnicos, de modo que la aparición de algunos cargamentos con problemas "no resulta significativo para un mercado tan grande, aunque sí para los frigorícos afectados", enfatiza el Senasa.
Así el organismo destaca que "estos casos no deberían afectar todo el comercio de carne con ese país".
La ractopamina se utiliza en Estados Unidos y más de 20 países, pero está prohibido en la Unión Europea y en otros 150 países.
Según el diario Clarín, Ee la Argentina este anabólico no está autorizado y en teoría no se utiliza, aunque hubo varios idas y vueltas (en el 2011, por ejemplo, se lo autorizó) y los productores de cerdos vienen reclamando que se les permita utilizarlo para poder competir con otros países que sí lo usan, como Brasil (que también tuvo dificultades con Rusia por este mismo tema).