"Pensábamos que íbamos a tener mayor previsibilidad pero no es así. El desabastecimiento es muy fuerte", habría señalado a ese medio el dueño de una concesionaria de vehículos premium.
El promedio de espera para adquirir un modelo de las marcas alemanas, referentes de este segmento ronda los 6 meses. "Estamos trabajando al día a día. No sabemos qué vamos a recibir en abril o mayo. Ni siquiera sé si vamos a tener unidades. Por ejemplo, un modelo como el AMG A35, no tenemos certeza de que lo recibamos este año. Para el resto, les decimos a los clientes que tienen que esperar seis meses. Es imposible trabajar así", señaló un directivo de una concesionaria Mercedes-Benz.
Desde una concesionaria BMW, la visión es similar: "Nosotros no tomamos compromiso de entrega porque no hay ninguna seguridad de cuándo llegarán las unidades. Sólo vendemos si tenemos el auto en el local. No se le puede tomar la seña a un cliente y pedirle que espere hasta octubre o noviembre a que llegue el vehículo".
También en agencias de Audi se vive la misma situación. "Ante la falta de autos, tomamos los datos de los interesados y, cuando nos llega la unidad a la concesionaria, los llamamos para ver si sigue interesado en comprar. En ese momento se fija el precio. Con las demoras que hay en la aprobación de los permisos de importación entra a jugar la ley de oferta y demanda", explicó el dueño de una concesionaria de Capital. Hace dos semanas, el gerente general de Audi Argentina, Conrado Wittstatt, reconoció que la demanda actual de vehículos es muy superior a la oferta. "Si hubiera disponibilidad de vehículos, podríamos vender el doble de unidades de las que estamos comercializando", señaló.
El problema no es solo para las marcas premium, ya que toda la oferta de importados está restringida y, aún en segmentos medios o chicos, las demoras de entrega superan los tres meses.
En este caso, no se trata de vehículos que traen distribuidores oficiales de marcas no radicadas sino, especialmente, los que ingresas los propios fabricantes, que son los principales importadores.
Esta semana, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, negó que hubiera trabas a la importación y limitó el problema a un porcentaje menor del mercado.
"Se ha mencionando que está habiendo problemas con el ingreso de importaciones atribuidas al Gobierno y que eso ha trabado alguna fábrica a seguir produciendo, esto lo desmiento, es falso", dijo Kulfas en diálogo con la radio cordobesa 'FM Pulxo', tal como publicó 'El Economista'.
Sin embargo, en las terminales locales viven todos los días luchando para que se les aprueben los permisos SIMI, el formulario necesario para nacionalizar un 0 km.
Las redes de concesionarias de estas automotrices, confirman el gran faltante de autos. Por ejemplo, según fuentes del sector, Toyota tiene una lista de espera de unas 20.000 unidades de toda su gama. El caso de la pickup Hilux es emblemático. Pese a ser un modelo de producción nacional, los compradores deben esperar no menos de seis meses para adquirir una unidad. El ritmo de producción está limitado por el faltante de piezas y, a su vez, hay una demanda muy fuerte generada por dos motivos:
- la brecha cambiaria hace atractiva la compra de autos ya que se pagan en pesos al cambio oficial. Los tenedores de dólares necesitan menos billetes para realizar la compra ya que los venden al valor del blue. Esto explica la demanda que hay en todo el mercado.
- las Hilux -como sus competidoras Amarok, Ranger, Frontier, Alaskan- tienen un interés particular ya que muchos consumidores, ante la falta de modelos importados de segmentos como el de los SUV, buscan las pickups nacionales más equipadas como alternativa.
Por último cabe destacar que la baja y la siguiente calma del dólar paralelo de las últimas semanas apaciguó un poco la demanda pero no tanto como para equilibrarse con la escasa oferta existente.