En paralelo, la deuda externa creció un 63,1% en el mismo período, como advierte Víctor Beker, director del CENE.
"A fines de 2015, la deuda externa bruta total ascendía a 170.414 millones de dólares. Un año más tarde, había trepado a 188.216 millones de dólares, mientras que a fines de 2017 ascendía a 232.952 millones y al concluir 2018 totalizaba 277.921 millones", puntualiza.
Mientras tanto, el alza del PBI fue de apenas 3,2% en estos últimos tres años y medio. "El producto bruto interno creció en 2016 un 2,4%, y en 2017, un 3,4%. Pero cayó un 2,5% en 2018. Para el 2019, el FMI estima una caída del 1,2%", observa el economista.
Respecto de la balanza comercial, en 2016 se verificó un saldo positivo de US$65 millones. En 2017, dicho balance se tornó negativo en 847 millones de dólares. En 2018 volvió a tener signo positivo, con un superávit de 1.369 millones de dólares, y en el primer cuatrimestre de 2019 acumula un saldo positivo de 3.147 millones de dólares.
El resto de los indicadores también revela los mismos vaivenes con casi idénticas caídas en las últimas mediciones.
"En materia de desempleo, el primer relevamiento realizado por el INDEC tras su normalización correspondió al segundo trimestre de 2016 y arrojó un 9,3%. Un año más tarde, el indicador había descendido al 8,7%. Pero para el segundo trimestre de 2018 había trepado al 9,6%", señala Beker.
Con respecto a la pobreza, continúa, "los datos del segundo trimestre de 2016 indicaban que había un 32,2% de personas viviendo bajo esa línea. En el primer semestre de 2017, dicho guarismo había descendido al 28,6%. Un año más tarde se ubicaba en el 27,3%, pero a fines de 2018 había trepado al 32%".
La utilización de la capacidad instalada de la industria, finalmente, alcanzaba al 62,7% en enero de 2016. Un año más tarde había descendido al 60,6%. En enero de 2018 trepaba al 61,6%. Pero en igual mes de 2019 se desplomaba al 56,2%, de acuerdo con el último reporte del CENE.