Aquí es donde genera dudas el efecto del informe del FMI sobre los bonistas. ¿Cuál es el poder real del FMI con respecto a los tenedores de bonos?
Esos bonistas mirarían con más atención lo que opine el gobierno de Donald Trump. Por eso resulta más importante lo que será el primer encuentro bilateral de peso y oficial, entre la Argentina y los Estados Unidos en el marco de la renegociación de la deuda argentina.
La Administración Trump también le hizo un gesto favorable importante al gobierno argentino cuando el mandatario norteamericano recibió las credenciales del embajador Jorge Arguello, y le comunicó que apoyará la renegociación argentina.
Guzmán llegará recién el viernes por la noche a Riad, la capital saudita, para entrevistarse también con sus pares de Mexico, Arturo Herrera, y de Francia, Bruno Le Maire, países que tienen representación en el FMI.
Sobre los bonistas, el diario Clarín aporta que la deuda en manos de bonistas privados ronda unos US$ 100.000 millones, según estimaciones del mercado. Martín Guzmán buscará reestructurarlos pero no precisó todavía qué bonos, si todos o sólo una porción, y bajo qué condiciones o cuánto tiempo los tenedores deberán esperar para cobrar el capital -se habla entre 3 y 4 años- y qué quita tendrán los intereses.
La cantidad de títulos en mano de los bonistas sería 34. El 50% estaría en manos de los principales fondos que operan en Wall Street: Templeton, Pimco, Blackrock y Ashmore, de acuerdo a un relevamiento de un banco extranjero. La otra mitad se halla en manos de minoristas.
El cálculo y la identificación de los tenedores de la deuda argentina es una tarea que el Ministerio de Economía dejará en manos de los asesores financieros que contrate. Esta semana habría recibido los pliegos de entidades interesadas y se espera en los próximos días, previo trámite en la SIGEN, la definición de quién o quiénes lo ayudarán en el diseño de la oferta del canje y su colocación
El portal Infobae duda de los tiempos que puso Guzmán: todo indica que los tiempos serán mucho más largos que los planteados por el ministro. El 31 de marzo parece una fecha demasiado optimista para llegar a un acuerdo amplio con los acreedores. Si no hay entendimiento para ese momento, el Gobierno seguramente seguirá reperfilando deuda emitida bajo ley local para no perder más reservas. Y así podría estirar dos o tres meses.