Sin embargo, hay que resaltar un factor que atenuó las cifras: la desocupación toma en cuenta sólo a las personas sin trabajo que están en proceso activo de búsqueda. Y, en plena cuarentena, hubo 786 mil trabajadores que dejaron de buscar empleo -sobre todo por las limitaciones en cuanto al transporte público-, y fueron catalogados como inactivos. Entonces, esta situación produjo que se "desinfle" la cifra final (si estos "inactivos" hubieran sido contabilizados, la desocupación llegaría a unas 2,9 millones de personas).
En tanto, la tasa de empleo también refleja el impacto de la cuarentena en el mercado laboral. Hacia fines de junio ese índice se había desplomado de 42,2% a 33,3%. Y luego fue recuperándose lentamente: tres meses después ya había repuntado hasta 37,4% y cerró el año con 40,1%.
Con relación al trimestre previo, la desocupación se desaceleró siete décimas por el impacto de la mejora del empleo en algunos sectores, sobre todo industria y construcción. Sin embargo, los especialistas en el mercado laboral suelen tomar sólo datos interanuales debido a la alta estacionalidad del mercado laboral.