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El campo sigue enojado y analizan vender sus campos, tentados por Uruguay (el dilema es el cepo)

Alberto Fernández aseguró que valoraba que el campo "haya aceptado que suban las retenciones", sin embargo, desde las entidades no sólo respondieron que "el tema no está terminado", y rechazaron que ya haya acuerdo, sino que incluso, muchos comenzaron a consultar para mudarse a Uruguay, en cuyos campos hay rindes similares, y no hay impuestos a la exportación ni restricciones cambiarias. El único dilema si venden sus campos en Argentina, sería cómo escapar al cepo.

Pese a lo manifestado por el presidente Alberto Fernández, los representantes de las entidades agrarias negaron que hayan llegado a un acuerdo con el Gobierno por la suba de retenciones.

" Nosotros no acordamos nada. La propuesta que está escrita del campo, de la Comisión de Enlace, es muy clara al respecto a derechos de exportación. Nosotros solicitamos la eliminación y su reemplazo por el impuesto a las ganancias, un impuesto federal, coparticipable, que genera además, la capacidad de contribución de muchos sectores asociados al campo", sostuvo el titular de la Sociedad Rural, Daniel Pelegrina, según 'Ambito Financiero', en el marco de un almuerzo organizado por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp).

Un rato antes, en el mismo encuentro, ante los empresarios, Alberto Fernández había asegurado que el campo había "aceptado que suban las retenciones". "Queda el desafío de crecer y para eso tenemos que trabajar, valoro que el campo haya aceptado que suban las retenciones, y como hicimos con el campo lo tenemos que hacer con la industria y el sector financiero", dijo más precisamente.

Pero Pelegrina retrucó: "El tema no está terminado, nosotros ayer manifestamos en la reunión que con las entidades íbamos a ir a evaluar lo que se nos anunció ayer para después ver cómo seguíamos y qué medidas se tomaban". Y adelantó que "algunas de las entidades ya están avanzando fuertemente hacia descomprimir esta situación con algún tipo de protesta".

"Seguimos enojados porque lo que sucedió fue un aumento mayor de impuestos a uno que ya venía. El enojo va a continuar porque hay miles de argumentos para explicar una situación terminal también con el precio de la soja, pero también de otros cultivos y de las economías regionales", continuó.

Por último, aclaró que con el Ministro de Agricultura, Luis Basterra, no hay agendada una nueva reunión, aunque seguirán yendo "cuando nos convoquen, porque también tenemos que abordar todos otros problemas que también afectan al campo".

En tanto, el presidente de la Federación Agraria Argentina, Carlos Achetoni, aseguró que las entidades agropecuarias "no evalúan medidas de fuerza", ante la decisión del Gobierno de aumentar las retenciones a la soja.

Según el dirigente, la última reunión que la Mesa de Enlace mantuvo con el ministro de Agricultura "fue en buenos términos, pero no estamos conformes con la manera que se está segmentando" el esquema de retenciones.

No obstante, subrayó que "no se evalúa que haya medidas de fuerza" para enfrentar la decisión del Gobierno de subir de 30 a 33% las retenciones a la soja.

También comentó que en los próximos días la entidad hará "una ronda de consultas con nuestras bases para hacer una revisión de esta medida oficial". "Creo que esto no está cerrado", completó.

En este marco de tensión, comenzaron a crecer las consultas a Uruguay para comprar campos al otro lado de la orilla, donde las mejores zonas cuestan alrededor de US$8.000 mientras que en la Argentina llegan a US$15.000, con rindes similares.

Además, en Uruguay no hay impuestos a la exportación ni restricciones cambiarias.

Así, al crecimiento de los pedidos de radicación y la mayor demanda de inmuebles en Montevideo se suma ahora el aumento de las consultas para la adquisición de campos

El anunciado incremento de las retenciones motoriza esa demanda. Según la Asociación Rural de Uruguay (ARU), en los últimos meses se incrementaron 50% las consultas por parte de argentinos para la compra de tierras productivas, especialmente, para la explotación ganadera y la producción de soja. 

"Desde que se confirmó el cambio de Gobierno en la Argentina, lo que implicaba un giro en la orientación política, crecieron las consultas de inversores agropecuarios para radicarse en Uruguay. Algunas se están concretando", señaló Gabriel Capurro, titular de la entidad que agrupa a los productores de ese país, según publicó el mismo diario mencionado.

Además, allí se presenta un doble atractivo: por un lado, menor presión impositiva, y por otro, una economía más estable y previsible que, además, ve con buenos ojos a quienes invierten y ganan dinero.

En ese sentido, las últimas medidas del gobierno argentino y el regreso al poder del Partido Blanco, de la mano de Luis Lacalle Pou hicieron que esos atractivos se hicieran más fuertes. 

"Hay una expectativa favorable de una mayor libertad económica, crecimiento de empleo y reducción del déficit fiscal a través de la baja del gasto y no de la suba de impuestos. Esto hará que seamos más competitivos", señaló Capurro. Si algo faltaba, es la decisión del nuevo presidente de alentar la inversión de extranjeros en el sector al impulsar una ley que introduce cambios en lo que refiere a la tenencia de inmuebles rurales que podrían permitir -entre otras cosas- que inversores extranjeros puedan comprar campos con mayor facilidad. El anteproyecto en cuestión propone que los titulares del derecho de propiedad sobre inmuebles rurales así como las explotaciones agropecuarias, puedan ser personas jurídicas además de físicas.

Según el empresario, los campos más codiciados por los argentinos es la región del litoral uruguayo, cercana al puerto de Nueva Palmira. Una hectárea de campo productivo puede valer unos US$8.000. En zonas menos atractivas se pueden conseguir por menos de la mitad. En tanto, en la zona núcleo argentina puede costar US$15.000, tal como se mencionó anteriormente. 

En ambos casos, el rendimiento promedio es similar, de unas 4,5 toneladas por hectárea en un buen año. El momento para la compra de tierras en el país vecino es, además, auspicioso ya que, después de un pico en los precios, en el último año registran una retracción del 10%.

Aparte de valores más bajos de los campos, el mayor beneficio pasa por la rentabilidad. En la Argentina, la suba a 33% de las retenciones obliga a replantear la ecuación económica. A esto se suma el desdoblamiento cambiario que hace que, sólo con estas dos variables, el productor pierda alrededor del 50% en dólares de lo facturado. 

"Por cada US$100 que vendemos, con las retenciones nos quedan US$67. Al pasarlos a pesos al cambio oficial y después comprar dólares a $80, en la mano nos quedan US$50", explicó un productor santafesino.

En Uruguay, en cambio, no hay ningún tipo de impuesto a la exportación y existe un único valor de dólar. "El productor vende en dólares, sin ninguna retención, cobra en dólares y lo deposita en su cuenta en dólares o se los lleva. Lo único que tiene que hacer es pagar los impuestos como todo el mundo", explicó el titular de la ARU.

La dificultad para los productores argentinos es cómo mover sus dólares por el 'cepo' en caso de vender sus campos en la Argentina. 

En este sentido, la ventaja la tienen quienes cuentan con dólares en el "colchón" que pueden operar directamente en Uruguay porque tienen ya sus ahorros en algún banco oriental o lo transfieren desde otros países.

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