La presentación del proyecto para el impulso de esta industria busca revertir la crisis del sector y plantear un desarrollo de cara a 2030. "La caída fue monumental y estrepitosa en los dos años. Pasamos de 900 mil autos patentados, en 2017, a 800 mil en 2018 y para este año vamos a terminar con 460 mil vehículos", señaló Salomé.
Frente al impacto del impuesto y las cifras críticas de la industria, el representante de concesionarios argumentó que "es coyuntural" y "nosotros estamos en contra de subir la carga impositiva de los vehículos".
Y aclara: "Un auto salido de fábrica de $ 1.300.000 al precio de venta (con IVA incluido) cuesta $1.800.000. La cantidad de vehículos de marcas generalistas que superan esta cifra son muy pocos y la medida, creo, atenta más contra la línea premium".
Hasta el momento, los vehículos de más de $1.832.000 (a precio mayorista) estaban alcanzados por una alícuota del 20%, por lo que con esta medida su valor se incrementaría un 25%. Mientras, los autos desde $2.400.000 pasarían a una alícuota del 35%, que significaría un incremento en el precio del parque automotor de alrededor de 54%.
Los modelos a alcanzados
Pese a lo declarado es que las categorías volverán a ser dos, cada vez, serán más los modelos alcanzados.
La primera categoría de un 20% (la tasa efectiva que impacta en el precio es del 25%) para los autos con un precio mayorista de $1.300.000. La segunda, del 35% (tasa efectiva del 54%) para los de $2.400.000 sin impuestos.
Si estas categorías llegan efectivamente a implementarse, los autos de gama media en sus versiones más equipadas ya "caerían" en el impuesto. Pero también los SUV chicos más caros, como el Honda HR-V y Jeep Renegade, al igual que los SUV medianos como el Jeep Compass.
En el caso de los medianos antedichos, hablamos de modelos como los Toyota Corolla o el Volkswagen Golf. E incluso de los fabricados en Argentina, como los Chevrolet Cruze, Citroën C4 Lounge y Peugeot 308 y 408. Todos ellos, en sus versiones más caras, tributarían.
Ejemplo de la primera categoría: un Toyota Corolla SEG CVT (full), que cuesta $1.765.000 a público, pasaría a tener un precio de $2.206.000 ($441.250 más). Es un impacto real del 25%.
La segunda categoría afecta a los de más de $3.100.000 a público, por lo que ya se trata de autos más lujosos, como pueden ser por ejemplo una Honda CR-V o una Toyota SW4, sin mencionar a las marcas más selectas como Audi, BMW o Mercedes-Benz.
Como ejemplo de la segunda categoría se puede citar a un SUV como el Hyundai Santa Fe, que tiene un precio de lista de $3.206.000, y pasaría a costar $4.937.000 ($1.731.000 más). En ese caso el impacto efectivo sería del 54%.
Pero por efecto de la inflación, cada vez más modelos van a "caer" en el impuesto. Además, detallaron que el proyecto de ley establece la actualización de la base imponible recién en abril, cuando iba a ser en febrero.
Hasta ahora, con la ultima modificación que había hecho el gobierno anterior, los impuestos internos para 0 km eran un 20% (25% impacto efectivo) para los autos de 1.800.000 precio mayorista, es decir, unos $2.400.000 a público.